Diferencia entre revisiones de «Sindrome de Peutz Jeghers»

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Además, el 2-3% de los pacientes afectados desarrollan un adenocarcinoma intestinal.
 
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El reconocimiento de las manifestaciones clínicas de las lesiones orales y cutáneas puede facilitar el diagnóstico temprano del transtorno y la evaluación del aparato digestivo.
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El reconocimiento de las manifestaciones clínicas de las lesiones orales y cutáneas puede facilitar el diagnóstico temprano del trastorno y la evaluación del aparato digestivo.
  
 
Se ha comunicado la siguiente distribución de los pólipos e en los pacientes afectos: estomago 25%, colon 30%, intestino delgado 100%.
 
Se ha comunicado la siguiente distribución de los pólipos e en los pacientes afectos: estomago 25%, colon 30%, intestino delgado 100%.

Revisión del 21:37 10 mar 2015

Anexo al Tema 23.- Síndrome de Peutz Jeghers

Introducción

El Síndrome de Peutz-Jeghers es un raro proceso hereditario (de herencia autosómica dominante) que suele iniciarse en la infancia. Se caracteriza por la presencia de lesiones cutáneas pigmentadas por melanina (particularmente manifiesta en la cara, en la mucosa de la boca, en las manos, en los pies y en las zonas perianal y genital) y pólipos gastrointestinales. Excepto la pigmentación bucal, las lesiones maculares parecidas a las pecas suelen palidecer durante la pubertad.

Numerosos estudios revelan una incidencia elevada de cáncer (gastrointestinal y extradigestivo) en estos enfermos y su aparición a temprana edad, así como su asociación con tumores ováricos y testiculares. Por ello, es necesario un estrecho seguimiento y un tratamiento agresivo de estos enfermos.

A pesar de ser una condición hereditaria, sólo en la mitad de los casos se encuentran antecedentes familiares. Su incidencia aproximada es de 1 por cada 8.300-29.000 recién nacidos. En la mayoría de los pacientes los primeros síntomas aparecen durante la infancia. Se ha descrito en todas las razas y todos los tipos de piel.

Aunque estos pólipos hamartomatosos carecen de potencial maligno, los pacientes con el síndrome experimentan un riesgo aumentado de carcinomas en el páncreas, las mamas, los pulmones, los ovarios y el útero. Los tumores bien documentados y característicos comprenden neoplasias de los cordones sexuales del ovario, adenoma maligno del cérvix uterino y tumores de células de Sertoli del testículo. Cuando aparece un adenocarcinoma gastrointestinal, procede de lesiones adenomatosas coexistentes.

Los pacientes con este síndrome experimentan riesgo de invaginación, que es una causa común de mortalidad.

Presentación clínica

Se caracteriza por pólipos intestinales (poliposis intestinales) y por pigmentación de tipo pecas en la piel de las zonas periorificiales (perioral, periocular, perinatal, perianal)

La piel de los dedos, la región genital y la mucosa oral también pueden estar afectadas. Las lesiones cutáneas pigmentadas aparecen en la infancia temprana como pequeñas máculas de color marrón a gris azulado, cuyo diámetro varía de 1 a 4 mm. (no suelen estar presentes al nacer, pero aparecen precozmente, en los primeros 2 años de vida.) No se ha descrito su transformación maligna.

Los pólipos gastrointestinales que se presentan en este síndrome afectan principalmente al íleo y al yeyuno, y se hacen aparentes en la tercera década de vida. Estos pólipos son capaces de originar intususcepción (introducción de una porción de colon en otra), que puede conducir a un daño intestinal isquémico del colon.

Además, el 2-3% de los pacientes afectados desarrollan un adenocarcinoma intestinal.

El reconocimiento de las manifestaciones clínicas de las lesiones orales y cutáneas puede facilitar el diagnóstico temprano del trastorno y la evaluación del aparato digestivo.

Se ha comunicado la siguiente distribución de los pólipos e en los pacientes afectos: estomago 25%, colon 30%, intestino delgado 100%.

Los pólipos generalmente se producen en las regiones proximales del intestino delgado, pero algunas veces se localizan en le estómago y en el colon.

Los pacientes presentan, por lo general, síntomas de obstrucción o de invaginación; no obstante, en un 25% de los casos, el diagnóstico se sospecha por la pigmentación en una persona asintomática.

El motivo de la consulta más frecuente es el dolor abdominal y el sangrado digestivo. La invaginación representa la principal complicación de la poliposis y es causa de obstrucción intestinal intermitente. En algunos pacientes la primera manifestación es el prolapso o extrusión anal de los pólipos, que, cuando sucede en el primer año de vida, obliga el diagnóstico del Síndrome de Peutz-Jeghers, incluso cuando no haya pigmentación.

Un pequeño porcentaje de pacientes debuta con síntomas endocrinológicos relacionados con la presencia de tumores gonadales.

Existe una gran variación interindividual en la intensidad de los síntomas. Esta disociación puede deberse a la distinta edad a la que se realiza el diagnóstico, ya que la aparición de la clínica tiende a ser específica de la edad. Asimismo, se ha documentado variación fenotípica entre familias, y dentro de la misma familia. Lo que parece no ofrecer dudas es la no benignidad del síndrome de Peutz-Jeghers, pues la supervivencia suele estar disminuida por la gran cantidad de complicaciones gastrointestinales que implica, que pueden conducir a la muerte incluso en el primer año de vida, y por el desarrollo precoz de cáncer. Además, los síntomas tienden a ser cada vez más precoces en generaciones sucesivas, y algunos autores sugieren que la edad a la que aparecen los tumores también tiende a adelantarse.

Las mujeres pueden desarrollar como complicación a esta enfermedad el tumor ovárico de cordones sexuales con túbulos anulares. Este tumor tiene la característica de que, al contrario que en la población general que suele ser unilateral y grande, en pacientes con el Síndrome de Peutz-Jeghers suele ser bilaterales, multifocales y de pequeño tamaño. Esto se considera una característica fenotípica del síndrome y no una complicación.

En varones pueden aparecer tumores testiculares de células de Sertoli, que suelen manifestarse en la primera década de la vida por ginecomastia, aceleración de la velocidad de crecimiento y adelanto de la edad ósea. Su comportamiento tiende a ser benigno.

Genética molecular

La base genética subyacente del síndrome de Peutz-Jeghers es la mutación inactivante del gen STK11 (LKB1) , localizado en el brazo corto del cromosoma 19.

El gen codifica una proteína con actividad serina/treonina cinasa.

Los portadores del gen defectuoso también tienen mayor riesgo de presentar un cáncer de mama, de páncreas, de testículo y de ovario.

Este gen actúa como un gen supresor de tumores y podría estar involucrado en las fases tempranas de la transformación de hamartomas en adenocarcinomas, lo que explicaría en parte el elevado riesgo de malignización que presentan estos pacientes.

Anatomía Patológica

Los pólipos de Peutz-Jeghers son pólipos hamartomatosos que afectan que afectan al epitelio mucoso, la lámina propia y muscular de la mucosa. Estas lesiones hamartomatosas también pueden ocurrir, aisladas o múltiples.

Los pólipos de Peutz-Jeghers tienden a ser grandes y pediculados, con un contorno lobulado firme. El estudio histológico revela una red arborizada de tejido coactivo y músculo liso bien desarrrollado formando una red ramificada de fibras musculares lisas que se continúan con la capa muscular de la mucosa que sostiene el epitelio glandular del pólipo, y que se extiende en el pólipo y rodea abundantes glándulas normales, tapizadas por epitelio intestinal normal, rico en células caliciforme.

Los pólipos de Peutz-Jeghers se consideran en general benignos, pero un 3% de los pacientes acaba presentando un adenocarcinoma, aunque no necesariamente en los pólipos hamartomatosos.

Tratamiento

Con todos estos datos parece incuestionable la necesidad de realizar un estrecho seguimiento de estos enfermos. Cada vez son más los autores que abogan por un tratamiento agresivo y recomiendan:

  • Endoscopia digestiva alta y baja cada 2 años, comenzando a los 10 años.
  • ­Exploración testicular anual desde los 10 años.
  • ­Exploración de mamas anual con mamografía cada 2-3 años desde los 25 años.
  • ­Examen pélvico ginecológico en la mujer con ecografía anual desde los 20 años.
  • Ecografía abdominal y pancreática cada 1-2 años desde los 30 años.

En resumen, son numerosos los estudios que confirman la elevada incidencia de cáncer en estos enfermos y vinculan este síndrome con los cánceres del tubo digestivo, el pulmón, las mamas, el útero y los ovarios y su aparición a temprana edad. Además, la vida de estos enfermos se ve comprometida por numerosas complicaciones quirúrgicas derivadas de los pólipos. Por todo ello, se apuesta por un abordaje agresivo de estos pacientes, e incluso por la extirpación de todos los pólipos, con independencia de su tamaño.

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