Radiaciones ionizantes y medicina

De misapuntes
Saltar a: navegación, buscar

Radiaciones ionizantes y prácticas médicas

Introducción y Definiciones

La propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas se denomina radiación electromagnética. En este tipo de radiación no hay desplazamiento de masa, la energía se transporta en “paquetes”, llamados fotones, que viajan a la velocidad de la luz. Las radiaciones electromagnéticas se pueden describir como fenómenos ondulatorios en función de los parámetros de longitud de onda (λ), frecuencia y energía. Cuanto menor es la longitud de onda, mayor es la frecuencia y la energía que transporta.

Ordenando las radiaciones desde las de menor a las de mayor energía se obtiene lo que se denomina el espectro electromagnético. Las radiaciones electromagnéticas de menor frecuencia no tienen la suficiente energía como para arrancar electrones de los átomos y se denominan radiaciones no ionizantes. Entre éstas encontramos: los campos de menos frecuencia que la radiofrecuencia (producidas por las redes de alta tensión, los electrodomésticos, la resonancia magnética nuclear o las placas de cocina de inducción), la radiofrecuencia (utilizadas en radio, televisión, teléfonos móviles, radares), las microondas (hornos microondas), la radiación infrarroja, la luz visible y la radiación ultravioleta.

Por otra parte, las radiaciones más energéticas, que tienen la suficiente energía como para arrancar electrones de los átomos, convirtiendo a estos últimos en iones, reciben el nombre de radiaciones ionizantes. Entre éstas se encuentran los rayos X y los rayos gamma.

Existe otro tipo de radiaciones ionizantes que, a diferencia de la anterior, está constituida por partículas con masa y carga. Son las denominadas partículas alfa (α) (núcleos de helio-4, constituidos por dos protones y dos neutrones) y partículas beta (β) (electrones libres o positrones), que son liberadas en determinadas desintegraciones nucleares. Por su parte, los neutrones originan un tipo de radiación muy penetrante debido a que no tiene carga eléctrica. Aunque no son ionizantes por sí mismos, pueden golpear a un núcleo y activarlo o causar la emisión de una partícula cargada o un rayo gamma, por lo que indirectamente sí producen radiación ionizante.

Cuando las radiaciones ionizantes interaccionan con la materia viva se produce la ionización, sobre todo de los átomos que compone las moléculas de agua, dando lugar a un aumento de los radicales libres presentes en los tejidos. Estos radicales libres ocasionan la modificación de otras moléculas importantes que forman parte de las células. Según la cantidad y el tipo de radiación y los tejidos, órganos o sistemas afectados, los efectos pueden ser más o menos importantes y su aparición inmediata o retardada. Por ello se definen los siguientes términos:

  1. Dosis absorbida: Es una magnitud que determina la energía absorbida por unidad de masa debida a la radiación que incide sobre el medio. Su unidad es el gray (1 Gy = 1 julio de energía absorbido por kilogramo de material). La dosis absorbida es insuficiente para expresar el efecto biológico que produce la radiación, ya que éste depende también del tipo de radiación y del tejido expuesto a la misma. Por ello se introducen dos nuevas magnitudes: Dosis equivalente y Dosis efectiva.
  2. Dosis equivalente (HT, R): Es la dosis absorbida en un órgano o tejido determinado (T), multiplicada por un factor de ponderación en función del tipo y calidad de la radiación (R). Su unidad es el sievert (Sv). Este factor de ponderación varía entre uno para los fotones (rayos x y rayos gamma) y electrones (partículas beta) hasta veinte en el caso de partículas alfa.
  3. Dosis efectiva (E): Es la suma ponderada de las dosis equivalentes en los distintos órganos y tejidos del cuerpo a causa de irradiaciones internas y externas. Su unidad es también el Sievert (Sv). El valor de la dosis efectiva E, nos da una información sobre el riesgo global en el organismo humano.

Efectos Biológicos de las Radiaciones Ionizantes

Los efectos que se producen en los tejidos vivos a causa de las radiaciones ionizantes se pueden incluir en dos categorías básicas: Daños irreversibles en las células que ocasionan su muerte y mutaciones en el material genético de las células que pueden producir cáncer y efectos hereditarios.

Efectos Deterministas

Los efectos debidos a la muerte celular se caracterizan por la existencia de una dosis denominada umbral por debajo de la cual no se observan daños. Una vez superada esta dosis umbral los efectos observados aumentan su gravedad en función de la dosis recibida de radiación. Así, la radiación actúa como muchos otros agentes tóxicos, cuyas consecuencias se manifiestan sólo cuando se rebasa un determinado umbral. Los efectos pueden ser predichos para una persona cuando se conoce la dosis de radiación recibida, por lo que reciben el nombre de efectos deterministas.

Estos efectos deterministas se suelen observar después de la absorción de grandes dosis de radiación (más de 1 ó 2 Gy) y se manifiestan si una proporción grande de células en un tejido irradiado ha muerto por la radiación y la pérdida no puede compensarse por aumento de la proliferación celular.

Las células maduras que no están en división son relativamente radiorresistentes, pero las que se dividen dentro de un tejido son radiosensibles, por lo que la irradiación intensiva puede matar un número suficiente para que el tejido se atrofie. La rapidez de esta atrofia depende de la dinámica de la población celular dentro del tejido afectado. Es decir, en órganos caracterizados por un recambio celular lento, como el hígado y el endotelio vascular, el proceso es típicamente mucho más lento que en órganos caracterizados por un recambio celular rápido, como la médula ósea, la epidermis, la mucosa intestinal, las gónadas o el cristalino del ojo. Por otra parte, conviene subrayar que si el volumen de tejido irradiado es lo bastante pequeño, o si la dosis se acumula con la lentitud suficiente, la gravedad de la lesión puede reducirse notablemente por la proliferación compensatoria de las células supervivientes.

La consiguiente pérdida del tejido se puede complicar por procesos inflamatorios, pérdida de función del órgano y, si el daño es suficientemente extenso, también por fenómenos secundarios a nivel sistémico como fiebre, deshidratación, bacteriemia, etc.

Los ejemplos clínicos de los efectos de las radiaciones ionizantes sobre los tejidos son: cambios necróticos en la piel, necrosis y fibrosis en órganos internos, enfermedad aguda de la radiación después de la irradiación de todo el cuerpo, cataratas y esterilidad. Dosis de entre 3 y 5 Gy (Sv) en todo el cuerpo pueden ocasionar la muerte en el plazo de sesenta días si no se recibe atención médica muy especializada. A dosis superiores a los 50 Gy, la persona expuesta puede morir en el plazo de dos días.

Otros efectos también considerados deterministas, por ser consecuencia de la muerte celular, son las malformaciones producidas por las radiaciones ionizantes en el embrión durante el periodo de organogénesis, entre las tres y las ocho semanas del embarazo así como las malformaciones del cerebro anterior inducidas por la exposición entre la octava y la decimoquinta o vigesimoquinta semana de embarazo. En estos casos las dosis umbral son mucho más bajas que las vistas anteriormente para los efectos en adultos situándose entre los 100 y los 200 mGy.

Efectos Estocásticos

A diferencia de los efectos anteriores, se considera que la inducción de cáncer y de efectos hereditarios como consecuencia de la exposición a radiaciones ionizantes son efectos estocásticos, es decir, tienen naturaleza probabilística (pueden o no producirse) y la probabilidad de que ocurran dependerá de la dosis recibida. Por otra parte, la gravedad del efecto es independiente de la dosis. Así, un cáncer causado por una cantidad pequeña de radiación puede ser tan maligno como el causado por una dosis elevada.

Para este tipo de efectos, a falta de una evidencia científica clara, se ha adoptado una actitud conservadora de tal forma que se supone la hipótesis de que se pueden producir a cualquier nivel de dosis y no existe dosis umbral.

Aunque cualquier molécula de la célula puede ser alterada por la radiación, el ADN es el blanco biológico más crítico, debido a la redundancia limitada de la información genética que contiene. Una dosis absorbida de radiación lo bastante grande para matar la célula media en división, 2 gray (Gy) basta para originar centenares de lesiones en sus moléculas de ADN, si bien la mayoría de estas lesiones son reparables. El daño del ADN que queda sin reparar, o es mal reparado, puede manifestarse en forma de mutaciones, cuya frecuencia parece aumentar como una función lineal de la dosis, sin umbral, en alrededor de 10–5 a 10–6 por locus y por Gy. El hecho de que la tasa de mutaciones parezca ser proporcional a la dosis se considera indicativo de que una sola partícula ionizante que atraviese el ADN es suficiente, en principio, para causar una mutación.

Las lesiones por radiación del aparato genético pueden causar también cambios en el número y la estructura de los cromosomas, modificaciones cuya frecuencia se ha observado que aumenta con la dosis en trabajadores expuestos.

Los mecanismos moleculares de la carcinogénesis radiológica todavía no se han determinado con todo detalle, pero en animales de laboratorio y en células cultivadas se ha observado que los efectos cancerígenos de la radiación incluyen efectos iniciadores, efectos promotores y efectos sobre la progresión de la neoplasia, que dependen de las condiciones experimentales en cuestión. Los efectos parecen incluir también la activación de oncogenes y/o la inactivación o pérdida de genes supresores de tumores en muchas ocasiones, por no decir en todas ellas. Además, los efectos cancerígenos de la radiación se parecen a los de los cancerígenos químicos en que también son modificables por hormonas, variables nutricionales y otros factores modificadores. Por otra parte, hay que destacar que los efectos de la radiación pueden ser aditivos, sinérgicos o antagonistas con los de los agentes cancerígenos químicos, y que dependen de las sustancias químicas específicas y de las condiciones de exposición en cuestión.

Los tumores benignos y malignos inducidos por la irradiación se caracterizan porque tardan años o decenios en manifestarse y no presentan ningún rasgo conocido que permita distinguirlos de los producidos por otras causas. Es más, con pocas excepciones, su inducción sólo ha podido detectarse después de dosis equivalentes relativamente grandes (0,5 Sv), y ha variado con el tipo de neoplasia, así como con la edad y sexo de las personas expuestas.

Los efectos hereditarios de la irradiación, aunque bien documentados en otros organismos, no se han observado todavía en seres humanos. Por ejemplo, el estudio intensivo de más de 76.000 hijos de supervivientes japoneses de la bomba atómica, llevado a cabo a lo largo de cuatro decenios, no ha logrado desvelar efectos hereditarios de la radiación en esta población, medidos por desenlaces indeseados de la gestación, muertes neonatales, procesos malignos, reordenaciones cromosómicas equilibradas, aneuploidía de los cromosomas sexuales, alteraciones de los fenotipos de proteínas del suero o eritrocitos, cambios en la relación de sexos o alteraciones del crecimiento y del desarrollo.

Fuentes Naturales y Artificiales de Radiaciones Ionizantes

Desde su aparición sobre la Tierra, los seres vivos han estado expuestos a radiaciones ionizantes de origen natural. No obstante desde el pasado siglo XX han surgido nuevas fuentes, esta vez artificiales de radiaciones ionizantes.

Fuentes Naturales

Para la mayor parte de los individuos, la exposición a la radiación natural de fondo es el mayor componente de su exposición total a la radiación. La radiación cósmica contribuye en un 15 por ciento al total de la dosis de radiación de fuentes naturales al nivel del mar; sin embargo, a alturas tales como las que alcanzan las aeronaves comerciales las dosis alcanzan unos dos órdenes de magnitud más altos que a nivel del mar.

Todo lo que se encuentra en la Tierra contiene radionúcleos. Los radionúcleos (elementos químicos con configuración inestable) llamados primordiales que se encuentran en el suelo (potasio-40, el uranio-238 y torio-232), junto con los radionúclidos en los que se desintegran, emiten radiación. Las estimaciones de la exposición a estas radicaciones externa varían considerablemente de un lugar a otro. En algunos lugares específicos con altas concentraciones de estos radionúcleos las dosis puede ser 100 veces el valor promedio mundial. Estos radionúcleos y algunos formados por la interacción de los rayos cósmicos con la atmósfera de la Tierra están también presentes en los alimentos y bebidas y así se incorporan en el cuerpo.

Un radionúcleos producido a partir de la serie de desintegración del uranio-238 es el radón-222 (o simplemente "radón"). Este gas es un componente normal del suelo y se filtra en los edificios. Cuando el radón se inhala, algunos de sus productos de desintegración de corta duración son retenidos en los pulmones e irradia las células del tracto respiratorio. Los niveles de radón varían enormemente dependiendo de la geología local y otros factores tales como la permeabilidad del suelo, la construcción de los edificios, el clima y estilo de vida. El radón representa aproximadamente la mitad de la exposición media a las fuentes naturales de radiación.

En total, la dosis equivalente media anual a nivel mundial recibida por una persona a partir de fuentes naturales es de 2,4 milisieverts (mSv) con un rango típico de entre 1 y 13 mSv, aunque existen grupos de población que alcanzan los 20 mSv al año.

Fuentes Artificiales

Entre las fuentes artificiales de exposición a radiaciones ionizantes podemos distinguir las derivadas de actividades militares y las debidas a actividades pacíficas. Entre las primeras, las pruebas de armamento nuclear realizadas entre los años 1952 y 1980 constituyen el origen de una exposición media de la población mundial que alcanzó los 0,11 mSv en 1963 y que actualmente ha caído hasta unos 0,005 mSv. Naturalmente estos valores varían en función de la distancia a los lugares de las pruebas o de producción de los materiales y las armas nucleares.

En la exposición a fuentes de radiaciones ionizantes relacionadas con usos pacíficos se puede diferenciar la que afecta a la población en general debida principalmente a las distintas fases en el uso de combustible nuclear desde su extracción minera a su almacenamiento definitivo tras su uso (media de 0,0002 mSv, con zonas en las que puede ascender hasta 0,02 mSv) y accidentes como el de Chernóbil al que es atribuible 0,002 mSv (aunque llegó a alcanzar 0,04 en 1986).

Algunos grupos de población tienen una mayor exposición debido a su actividad laboral, sobre todo mineros (en cualquier tipo de minas por el gas radón), tripulaciones de vuelos comerciales, además de los trabajadores relacionados específicamente con fuentes radiactivas en la industria o la medicina. La dosis media de exposición ocupacional es de 0,7 mSv.

En el apartado de exposición de la población general, sin embargo, la mayor dosis está asociada con las exposiciones relacionadas con procedimientos médicos que alcanza una media de 0,6 mSv, aunque puede variar entre cero y algunas decenas.

Exposiciones Médicas a Radiaciones Ionizantes

Las exposiciones médicas incluyen:

  • La exposición de los pacientes como parte de su diagnóstico o tratamiento médico
  • La exposición de personas como parte de programas de cribado de salud (screening) y
  • La exposición de personas sanas o pacientes que participan voluntariamente en programas de investigación biomédica, de diagnóstico o terapéuticos.

Hay diferencias sustanciales entre la exposición a la radiación médica y otras exposiciones a la radiación. La exposición médica es casi siempre voluntaria y se entiende que tiene más beneficios que riesgos. En muchos países en desarrollo, el aumento de la disponibilidad de procedimientos médicos que utilizan la radiación ionizante origina un claro beneficio neto para la salud.

Las exposiciones médicas suelen incluir sólo una parte del cuerpo, mientras que otras muchas exposiciones incluyen todo el cuerpo. Además, el conjunto de las personas expuestas no es representativo de la población general: Su edad media es normalmente algo mayor y tienen condiciones de salud que pueden afectar significativamente el equilibrio entre los beneficios y los riesgos del uso de la radiación. Por otra parte, la introducción de nuevas tecnologías de imágenes ha dado lugar a una mayor utilización de la radiología pediátrica, que influyen en el perfil de edad de los exámenes realizados.

Como consecuencia de lo anterior, aunque se puede medir la magnitud de las exposiciones médicas, es muy difícil o imposible estimar los riesgos de efectos adversos debido a su utilización.

Tipos de exposición

Hay tres categorías generales de la práctica médica en la exposición a las radiaciones ionizantes: Radiología diagnóstica, Medicina nuclear y Radioterapia.

Evaluación de la exposición
Para el análisis de las exposiciones médicas, la UNSCEAR (United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation) utiliza un modelo en el que se divide a los países en cuatro niveles de acuerdo al número de médicos per cápita de la población. En el nivel I se incluyen los países en que hay al menos un médico por cada 1.000 personas, en los países de nivel II había un médico por cada 1.000-2.999 personas; en el nivel III se incluyen los países con un médico por cada 3.000 -10.000 personas, y en los países de nivel IV había menos de un médico por cada 10.000 personas.
  • La Radiología Diagnóstica en general se refiere al análisis de imágenes obtenidas con rayos-X. Estas incluyen las radiografías simples (por ejemplo, la radiografía de tórax), las imágenes de la mama (mamografía), las imágenes obtenidas mediante fluoroscopia (por ejemplo, con una papilla de bario o enema de bario) y las imágenes obtenidas por los dispositivos que utilizan técnicas de reconstrucción computarizada como la tomografía computarizada (TC).
El uso médico de las radiaciones ionizantes sigue siendo un campo en rápida evolución, debido en parte al alto nivel de innovación de las empresas de suministro de equipos y a la introducción de nuevas técnicas de imagen como la TC multicorte y la Imagen Digital.
La contribución de los Exámenes de TC a la dosis de la población ha aumentado rápidamente desde que la práctica fue introducida en la década de 1970. Ahora es posible realizar más exámenes en un tiempo dado, ampliar el alcance de algunos exámenes e introducir nuevas técnicas. La facilidad de obtención de imágenes podría dar lugar a exposiciones innecesarias de los pacientes a la radiación. Esto, combinado con el aumento en el número de máquinas, ha tenido un impacto significativo en la dosis a la población, en particular para los países con sistemas de atención de la salud a nivel I.
La Imagen Digital es otra área de la radiología diagnóstica que ha visto grandes cambios. Desde su introducción, en la década de los ochenta, ha habido un aumento gradual en su uso. Estos sistemas ofrecen muchas ventajas, una de las cuales es, en principio, una dosis más baja por imagen en comparación con otros dispositivos aunque probablemente origine un aumento de la dosis por una mayor frecuencia de utilización
A nivel mundial, el número de exámenes médicos mediante radiaciones ionizantes alcanza una media de 488 por cada mil personas y los odontológicos son de 74 por cada mil personas. La distribución varía desde 1332 exámenes médicos y 275 odontológicos en los países de nivel I, a 332 médicos y 16 odontológicos en los países de nivel II y 20 médicos y 3 odontológicos en los países de nivel III y IV; en todos los casos por cada 1000 personas.
La dosis efectiva recibida per capita es de 0,62 mSv a nivel global y se distribuye en 1,92 mSv para los países de nivel I, 0,32 para los de nivel II y 0,03 para los de nivel III y IV. La dosis debida a los exámenes odontológicos no alcanza en ningún caso el uno por ciento del total.
Las dosis recibidas durante algunas de las pruebas de tipo radiológico han disminuido significativamente a lo largo del tiempo. Así, las dosis medias por cada radiografía de tórax ha disminuido de 0,25 mSv de media en el periodo 1970-1979 a 0,07mSv en el periodo 1997-2007 y una mamografía ha disminuido de 1,8 a 0,26 mSv durante el mismo periodo. La dosis de un examen de TAC, ha disminuido ligeramente situándose en una media de 7,4 mSv.
  • La Medicina Nuclear utiliza materiales radiactivos no confinados que se introducen en el cuerpo, normalmente para obtener imágenes que proporcionan información sobre la estructura o la función de un órgano. El material radiactivo se administra por vía intravenosa, oral o por inhalación. Un radionúcleos es por lo general modificados para formar un radiofármaco que se distribuye en el cuerpo de acuerdo a sus características químicas o físicas (por ejemplo, un radionúcleo modificado como fosfato se localiza en el hueso, lo que hace posible una gammagrafía ósea). La radiación emitida por el organismo produce imágenes diagnósticas. Con menos frecuencia, se administran radionúcleos no confinados para tratar ciertas enfermedades (normalmente hipertiroidismo y cáncer de tiroides). Hay una clara tendencia hacia un incremento de las aplicaciones terapéuticas de la medicina nuclear moderna.
Anualmente se realizan unos 33 millones de pruebas diagnósticas de Medicina Nuclear en el mundo. De las que el 90% se realizan en los países de nivel I donde vive el 24% de la población mundial, lo que equivale a 19 pruebas por cada mil personas. En los países de nivel II se realizan 1,1 pruebas por cada mil personas y en los de nivel III y IV 0,02 por cada mil personas. La dosis media recibida en cada procedimiento es de 6.0 mSv.
  • La Radioterapia se refiere al uso de radiación ionizante para el tratamiento de diversas enfermedades (por lo general el cáncer). La radioterapia externa trata al paciente utilizando una fuente de radiación que está fuera del paciente. Esto puede ser una máquina que contiene una fuente radiactiva (por lo general de cobalto-60) o una máquina de alta tensión que produce radiación (por ejemplo, un acelerador lineal). El tratamiento también se puede realizar mediante la colocación de fuentes radiactivas confinadas o metálicas dentro del paciente (braquiterapia). Estos se pueden colocar de forma temporal o permanente.
El número de tratamientos de Radioterapia realizados a nivel mundial es de aproximadamente 4,7 millones al año, de los que tres cuartas partes se realizan en los países situados en el nivel I. La tasa de tratamientos por cada mil habitantes es de 2,2 en países de nivel I, 0,4 en los de nivel II y 0,006 en los de nivel III.

Uso Adecuado de las Radiaciones Ionizantes en Medicina

Folleto del Ministerio de Sanidad y el Consejo de Seguridad Nuclear sobre: "Justificación de pruebas diagnósticas con radiaciones ionizantes en Pediatría.

La utilización de las radiaciones ionizantes en medicina implica la asunción de algunos riesgos. La dimensión de estos riesgos está relacionada con la dosis: a mayor cantidad de radiación, riesgos más altos.

El objetivo en el manejo de la exposición a la radiación es minimizar el riesgo sin comprometer o limitar innecesariamente los beneficios que en los campos de la prevención, el diagnóstico y la cura de enfermedad tiene la utilización de radiaciones ionizantes. Es necesario optimizar la dosis de forma que no se someta al paciente a una dosis innecesariamente alta pero tampoco tan baja que impida una suficiente información para el diagnóstico o la efectividad en la radioterapia. La experiencia sustenta la evidencia de que una selección razonable de las situaciones en que se usa la radiación ionizante en medicina representa beneficios para la salud que exceden sustancialmente los posibles riesgos que conlleva.

Uso Adecuado: En el Radiodiagnóstico y la Medicina Nuclear

Hay varias formas de minimizar los riesgos sin tener que renunciar a la información que puede obtenerse y que será beneficiosa para el paciente. Entre las posibles medidas, podemos destacar:

  • Justificar el examen antes de derivar a un paciente al radiólogo o especialista en medicina nuclear.
  • Evitar la repetición de estudios recientes realizados en otra clínica u hospital. En la historia del paciente deberían anotarse con el detalle necesario los resultados de los estudios de forma que estuvieran a disposición de cualquier otra unidad de atención de la salud.
  • El médico que solicita el estudio debe proporcionar al radiólogo o especialista en medicina nuclear la información clínica suficiente para que se utilice el procedimiento o la técnica adecuada de forma que no se realicen estudios inútiles que contribuyan solo a la exposición del paciente.
  • Un estudio radiológico solo será útil si su resultado, positivo o negativo, influye en el tratamiento del paciente o bien refuerza la confianza en el diagnóstico.

Para cumplir estos criterios, las derivaciones han de realizarse por el facultativo basándose en criterios médicos, fundados en la experiencia clínica y la epidemiología y en un conocimiento actualizado del campo de la imagen clínica; entorno en el que se ha producido un rápido progreso y al que se han incorporado nuevas técnicas como el ultrasonido y la resonancia magnética.

Se deberán evitar las derivaciones si es posible obtener la misma información sin usar radiaciones ionizantes, ya sea mediante ecografía o resonancia magnética, siempre que su uso esté indicado, si están disponible y cuando el costo, tiempo de espera y procesos organizativos lo permitan.

Aunque todos los usos médicos de las radiaciones ionizantes deben estar justificados, es lógico que cuanto mayor sea la dosis y por tanto el riesgo, más se debe considerar la utilidad de su uso. Así la Tomografía Computarizada, cuya utilidad y eficacia está más que demostrada, comporta una alta exposición de forma que exámenes repetidos pueden ocasionar una dosis efectiva del orden de los 100 mSv (dosis para la cual existe evidencia epidemiológica directa de carcinogenicidad).

Tanto el feto como los niños son más radiosensibles que los adultos, siendo el principal problema de las radiaciones a las dosis típicas del radiodiagnóstico la posible inducción de cáncer. Por tanto, habrá de determinarse si una paciente está embarazada, si el feto está cerca de la zona de estudio y si el procedimiento implica una dosis elevada. Los estudios clínicamente indicados alejados del feto pueden hacerse de manera segura a lo largo de todo el embarazo. Si para el examen se necesita una dosis alta y el feto está dentro o cerca del haz de radiación se debe tener cuidado para minimizar la dosis al feto mientras se realiza el diagnóstico.

Para los niños la reducción de la dosis se logra empleando los factores técnicos del equipo específico para niños y no el rutinario para adultos.

En muchas de las pruebas de medicina nuclear, los radiofármacos se excretan por el tracto urinario, por lo que en casos de mujeres embarazadas, su hidratación y el aumento del número de micciones reducirán el tiempo de permanencia del radiofármaco en la vejiga y se reducirá la dosis que recibe el feto. En niños, la utilización de dosis más pequeña que las utilizadas en adultos, suministran imágenes aceptables aún disminuyendo la exposición.

Uso Adecuado: En la Radioterapia

La Radioterapia constituye una forma efectiva de prolongar la vida de un paciente o de reducir el sufrimiento y por tanto de mejorar la calidad de vida. Para alcanzar este resultado es necesaria una cuidadosa planificación y administración de la dosis.

El tratamiento efectivo de un tumor mediante radioterapia necesita exponer al tejido diana a altas dosis de radiación, aun a costa de producir algunos daños colaterales. Aunque se están haciendo esfuerzos para reducir la dosis y el área irradiada esto no es siempre posible porque se puede reducir de forma inaceptable la tasa de curación. Por tanto, el desarrollo tecnológico actual se dirige a la máxima protección de los tejidos sanos cercanos manteniendo siempre la dosis absorbida en el tumor tan alta como sea necesaria.

La justificación de este procedimiento debe realizarse ante la ausencia de tratamientos alternativos más beneficiosos y en una combinación óptima con otros tratamientos como la cirugía y la quimioterapia.

Referencias

  1. La radiación y su paciente: una guía para médicos Revisión actualizada (abril 2009) de la versión publicada originalmente en Seguridad Radiológica No. 21 Buenos Aires 2002, Máximo Rudelli. Editado por Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson.
  2. Sources and effects of ionizing radiation. United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation. UNSCEAR 2008. Report to the General Assembly with Scientific Annexes.
  3. Radiación y protección radiológica. Consejo de Seguridad Nuclear 2010.
  4. Guide to Low Dose Answers for life. Siemens.