Pulpitis

De misapuntes
Saltar a: navegación, buscar

PULPITIS

La pulpitis es la inflamación del tejido pulpar que puede ser aguda o crónica, con o sin síntomas y reversible o irreversible.Todos los principios de la inflamación aplicados a cualquier otro órgano del cuerpo también son válidos para anormalidades de la pulpa dental. Además, esta última tiene algunas características peculiares que la hacen inusitadamente frágil y sensible. En primer lugar, se encuentra encerrada en un tejido duro (dentina y esmalte) que no permite la inflamación habitualmente relacionada con el exudado de un proceso inflamatorio agudo. Segundo, no hay circulación colateral para mantener la vitalidad cuando el riego sanguíneo está comprometido. Tercero, la biopsia y aplicación directa de medicamentos es imposible sin causar necrosis de todo el órgano. Cuarto, el dolor es el único signo que puede usarse para definir la gravedad de la inflamación pulpar.

A causa del dolor referido, localizar el problema en el diente correcto es a menudo un desafío diagnóstico considerable. También es considerable la dificultad para relacionar el estado clínico de un diente con su histopatología.

Desafortunadamente, no existen síntomas o pruebas siempre confiables para correlacionar estos dos factores. El grado de inflamación pulpar se determina a través de una combinación de criterios clínicos. Los resultados de las pruebas eléctricas, calor, frío y percusión deben añadirse al historial del paciente, examen clínico y experiencia del operador para llegar al diagnóstico más apropiado del diente correcto. Por lo regular, cuanto más intenso sea el dolor, mayor será la duración de los síntomas y el daño a la pulpa. Los síntomas graves indican casi siempre daño irreversible.

Pulpitis reversible
El diagnóstico de la pulpitis reversible implica que la pulpa puede recuperarse totalmente si los factores irritantes remiten o son eliminados. Los síntomas se deben a un tejido pulpar irritado que reacciona con las formas de respuesta inflamatoria más leves y precores que consisten en vasodilatación, cierta exudación, un ligero infiltrado de linfocitos y rotura de la capa odontoblástica. Para distinguir entre pulpitis reversible o irreversible, tiene que valorarse: - Si el dolor es espontáneo o desencadenado por cambios térmicos - La duración de cada episodio de dolor - La naturaleza del dolor, tal como lo describe el paciente El dolor de la pulpitis reversible es agudo e intenso y responde a un cambio brusco de la temperatura. El tratamiento de la pulpitis reversible consiste en la protección pulpar.
Pulpitis irreversible
El diagnóstico de la pulpitis irreversible se establece cuando se ha determinado que no es probable que la pulpa se recupere. El tejido pulpar presentará un amplio espectro de cambios inflamatorios agudos y crónico. Para que el paciente obtenga un alivio permanente debe eliminarse la pulpa residual o extraer el diente.
Necrosis pulpar
Término aplicado al tejido de la pulpa que ya no está vivo. Si es consecuencia de un suceso traumático brusco, el paciente no tendrá síntomas durante un tiempo. Sino es así, hay una intensa inflamación que degenera poco a poco las fibras nerviosas, por lo que los síntomas agudos y crónicos se alternarán. El tejido pulpar puede estar infectado por bacterias, como consecuencia a una caries profunda y puede extenderse a las superficies vecinas. El primer signo de necrosis pulpar no infectada es el cambio en la coloración del diente, como consecuencia de residuos tisulares en descomposición y de productos de degradación de eritrocitos, que penetran en los extremos abiertos de los túbulos dentinarios vacíos y acaban distribuyéndose por toda la dentina. Una vez que el diente deja de ser vital, pierde su capacidad de rehidratar la dentina lo que hace que ésta se torne más frágil y propensa a grietas y fracturas.

Los factores etiológicos de la pulpitis pueden ser: bacterianas (por caries, grietas en la corona, bolsas periodontales, dientes malformados), traumáticas (fracturas, avulsión parcial, bruxismo, abrasión) e yatrogénicas (calor de los materiales utilizados, profundidad de la restauración, deshidratación de los túbulos, exposición de la pulpa, desinfectantes irritantes, material de relleno,...)

PULPITIS REVERSIBLE

Se produce como consecuencia de caries poco profundas, exposición de túbulos dentinarios o procesos de cirugía dental. Suele ser asintomática. El diagnóstico de pulpitis reversible implica que la pulpa puede recuperarse totalmente si los factores irritantes remiten o son eliminados. Los síntomas se deben a un tejido pulpar irritado que reacciona con las formas de respuesta inflamatoria más leves y precoces, que consisten en vasodilatación, cierta exudación, un ligero infiltrado de leucocitos (principalmente linfocitos) y rotura de la capa odontoblástica.

El diagnóstico se basa en la capacidad del médico para valorar correctamente la historia del paciente así como los signos y síntomas clínicos. Para distinguir entre pulpitis reversible e irreversible tiene que valorarse lo siguiente:

  1. Si el dolor es espontáneo o desencadenado por cambios térmicos.
  2. La duración de cada episodio de dolor.
  3. La naturaleza del dolor, tal como lo describe el paciente.

El dolor de la pulpitis reversible es agudo e intenso y responde a un cambio brusco de la temperatura. El dolor permanece generalmente durante 5 a 10 minutos y dura rara vez más de 20 minutos. El diente continúa sin síntomas hasta que es estimulado de nuevo. Los cambios en la posición del cuerpo, tales como la posición de decúbito, no afectan por lo general a la naturaleza o a la duración del dolor. El tratamiento de la pulpitis reversible consiste en la protección de la pulpa frente a nuevos estímulos térmicos y en la colocación de apósitos sedantes en la base del defecto cariado durante varias semanas.

PULPITIS IRREVERSIBLE

Es la consecuencia de una pulpitis reversible no tratada. Hay una exacerbación del cuadro inflamatorio. El diagnóstico de la pulpitis irreversible se establece cuando se ha determinado que no es probable que la pulpa se recupere, sin tener en cuenta posibles intentos de tratarla. El tejido pulpar presentará un amplio espectro de cambios inflamatorios agudos y crónicos. Para que el paciente obtenga un alivio permanente en esta etapa, debe eliminarse la pulpa residual o es preciso extraer el diente. El diagnóstico se basa en el mismo tipo de información clínica utilizado para diagnosticar la pulpitis reversible.

El dolor de una pulpitis irreversible puede ser de intensidad variable, pero suele ser menos intenso que el de la pulpitis reversible. El rasgo principal de la pulpitis irreversible es que el dolor se inicia espontáneamente, no es el resultado de un cambio brusco de la temperatura, y dura un período prolongado, por lo general mayor de 20 minutos. El dolor puede iniciarse o acentuarse cuando el paciente adopta una posición de decúbito. Mientras que el dolor por pulpitis reversible se localiza fácilmente en un diente determinado, el dolor de la pulpitis irreversible puede ser referido a otra localización cercana, como por ejemplo un lado de la cara u otros dientes de la arcada.

Una forma clínica de pulpitis irreversible es la pulpitis hiperplásica o pólipo pulpar, que presenta una gran vascularización y una intensa capacidad proliferativa del tejido conectivo pulpar inflamado de forma crónica.

Por lo general no son casos de patología, excepto aquellos que pueden terminar en una necrosis pulpar.

NECROSIS PULPAR

Necrosis pulpar es el término que se aplica al tejido de la pulpa que ya no está vivo. Consiste en el cese de los procesos metabólicos de la pulpa. La pulpitis irreversible conduce a la necrosis pulpar, de forma progresiva: la necrosis avanza hacia el centro de la pulpa y desde la corona hacia el ápice. Si es consecuencia de un suceso traumático brusco, tal como un golpe sobre el diente en el cual la irrigación sanguínea ha sido cortada, el paciente por lo general no tendrá síntomas durante un tiempo. En otros casos la necrosis de la pulpa tiene lugar lentamente durante algún tiempo, como sucede durante el curso de una pulpitis irreversible no tratada. En este último caso pueden ceder gradualmente los síntomas agudos y crónicos porque las fibras nerviosas de la pulpa degeneran por la intensa inflamación. En uno y otro caso la situación asintomática suele ser temporal porque el tejido pulpar sufre pronto autolisis, convirtiéndose en una fuente de irritación del tejido de la membrana periodontal adyacente al orificio apical.

En la necrosis pulpar el tejido de la pulpa puede estar infectado por bacterias.

La necrosis pulpar infectada suele ser consecuencia de la desintegración del diente, en cuyo caso la infección puede extenderse con rapidez hacia las zonas apicales del diente y al hueso vecino. Estos sucesos producen muchísimo dolor y otras reacciones sistémicas. La necrosis pulpar no infectada (aséptica) suele presentarse después de un incidente traumático y puede no dar síntomas durante muchos meses. El primer signo de necrosis pulpar no infectada puede ser un cambio de coloración del diente. Esto es consecuencia de residuos tisulares en descomposición y de productos de degradación de los eritrocitos, que penetran en los extremos abiertos de los túbulos de dentina vacíos y acaban distribuyéndose por toda la dentina. Este proceso altera la transparencia del diente. Una vez que el diente deja de ser vital, pierde su capacidad para rehidratar la dentina, tornándose ésta más frágil y propensa a grietas y fracturas.

La presencia de una respuesta inflamatoria en la membrana periodontal apical puede producir dolor considerable por su localización en un área confinada entre el hueso alveolar y la superficie de la raíz. Hasta que el hueso circundante experimente reabsorción, haciendo posible que el edema y el exudado acumulados escapen hacia los espacios medulares, la presión originada por el exudado puede impulsar el diente a ser extraído de su alvéolo originando un contacto prematuro con los dientes opuestos. Este diente será sensible a la más mínima presión, incluido el contacto al masticar alimentos.

Una prueba diagnóstica utilizada para determinar si un diente ha sufrido necrosis pulpar consiste en tocar suavemente sobre varios dientes del área con un instrumento romo. En los dientes que han experimentado necrosis pulpar la presión de los golpes producirá un dolor intenso. Este método se designa como “Prueba de percusión”.

HISTOPATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD PULPAR

La correlación entre los signos y síntomas clínicos del paciente y la intensidad de los cambios histopatológicos de la pulpa ha sido problemática e inexacta. Por tanto, no debería intentarse valorar si un caso específico de pulpitis irreversible es realmente una pulpitis parcial aguda, una pulpitis total aguda, una pulpitis parcial crónica, una pulpitis total crónica, una pulpa fibrótica o cualquier otro cambio inflamatorio grave, empleando exclusivamente un análisis de los signos y síntomas clínicos. Sólo puede hacerse una verdadera evaluación del grado real de cambios inflamatorios pulpares si el tejido se ha extirpado realmente y se ha examinado al microscopio. Dado que el muestreo del tejido de la pulpa lleva rápidamente a su destrucción, esto no es posible. La principal decisión sobre la necesidad de extirpar la totalidad del tejido pulpar tiene que fundarse en la información clínica disponible. La extirpación de la pulpa con fines de exploración (como medio de aliviar el dolor o por otro motivo) conduce a un diente desvitalizado que requiere el relleno de la cavidad vacía con material sintético para evitar que se convierta en una fuente de inflamación para el área periapical contigua.

Aunque no existe una correlación directa entre los estados patológicos clínicos e histológicos de la pulpa, entre una pulpa normal y una pulpa necrosada existe todavía una gama de cambios histológicos. Alguna de las etapas histopatológicas fluctúa durante un tiempo (por ejemplo: aguda-crónica-aguda), mientras que otras forman parte de una evolución irreversible progresiva crónica que termina en fibrosis con calcificación focal o difusa o en necrosis de la pulpa.

Pulpitis aguda

Las características histopatológicas de una pulpitis aguda son similares a las de un absceso en otras partes del cuerpo. La pulpitis aguda puede estar confinada a un cuerno de la pulpa coronal (pulpitis aguda focal) o implicar toda la pulpa (pulpitis aguda total). La afección suele ser consecuencia de invasión bacteriana rápida de los túbulos de dentina de gran diámetro (no esclerosados) y se encuentra con mayor frecuencia en los dientes de niños y adolescentes. Para que una pulpitis siga siendo aguda no tiene que haber posibilidad de drenaje del exudado. En lugar de esto, el exudado permanece encerrado en la cavidad, ejerce presión y se extiende enseguida a todas las partes sanas de la pulpa. Habrá presencia por lo tanto de exudado purulento con leucocitos, PMN, fondo de fibrina, restos de tejido necrótico, eritrocitos extrevasados, tejido de granulación, fibroblastos hinchados, células plasmáticas y linfocitos.

Puede originarse una pulpitis aguda cuando se sobrecalienta bruscamente la pulpa hasta el punto de rotura de los vasos sanguíneos, causando áreas de hemorragia. Esto puede suceder durante la preparación de la corona cuando coinciden una refrigeración insuficiente con la eliminación a gran velocidad de la estructura del diente.

Pulpitis crónica

Las características histológicas de una pulpitis crónica son similares a las de una fibrosis focal crónica en otras partes del cuerpo debida a un irritante de poca intensidad. Además habrá tejido conjuntivo laxo delicado, fascículos de colágeno denso y una intensa reducción en el tamaño y número de estructuras vasculares y nervios periféricos. Para que tenga lugar una pulpitis crónica existirá escasa o nula penetración de un número elevado de tipos virulentos de bacterias. Ésta suele ser la situación en los dientes más viejos, porque la mayoría de esos dientes han sido sometidos a reparaciones anteriores o sufren una forma de caries lentamente progresiva. Esta forma de caries lleva a un estrechamiento de los túbulos de dentina (esclerosis), depositando la dentina pulpar, dentina terciaria (reparadora) en su interfase con el tejido blando pulpar. Esta forma relativamente no tubular de dentina o hueso, junto con los túbulos de dentina esclerosada, actúa como una barrera que hace más lenta la progresión de las bacterias y sus exotoxinas, permitiendo que la pulpa desarrolle su propia respuesta inmunitaria.

Cuando se observa al microscopio, la pulpitis crónica revela la presencia de tejido conjuntivo laxo, delicado, con fascículos de colágeno denso y una intensa reducción en el tamaño y en el número de estructuras vasculares y nervios periféricos. Por la totalidad de la pulpa hay una infiltración difusa de linfocitos y células plasmáticas. Esta etapa de la enfermedad pulpar se denomina fibrosis pulpar. Si esta etapa persiste algún tiempo suelen presentarse calcificaciones focales y difusas. Las calcificaciones pueden corresponder a cálculos pulpares (calcificaciones esféricas) o calcificaciones distróficas (calcificaciones lineales) y pueden estar presentes en el tejido de la corona y en el tejido de la raíz de la pulpa.

Finalmente, la pulpitis crónica prolongada lleva a necrosis pulpar. La lesión periapical asociada a la pulpitis crónica es indolora y asintomática y está formada por un nódulo circunscrito de tejido fibroso con un leve infiltrado de linfocitos y células plasmáticas. Esta lesión se designa como granuloma periapical.

Pulpitis crónica hiperplásica o hipertrófica

La pulpitis crónica hiperplásica es una afección rara que se limita principalmente a los molares de los niños. En consecuencia de una caries aguda exuberante en dientes jóvenes que alcanza rápidamente la pulpa antes de hacerse completamente necrótica. En esta forma rápida de caries, a veces, la corona se desintegra antes de que la pulpa joven y bien nutrida sucumba a la infección, produciéndose una pulpitis abierta. En este grupo de pacientes jóvenes, el orificio apical suele estar todavía muy abierto, haciendo posible un abundante riesgo sanguíneo que puede nutrir a la pulpa lesionada. La combinación de una pulpitis crónica abierta, abundante irrigación sanguínea y mayor capacidad regenerativa del tejido pulpar joven parece, en algunas circunstancias, estimular la proliferación del tejido pulpar o la producción de tejido de granulación. Este nódulo hiperplásico tendrá con frecuencia una capa superficial de epitelio plano estratificado. En esta serie extraordinaria de sucesos, el tejido pulpar puede experimentar una proliferación excesiva (hiperplasia) y proyectarse fuera de la corona del diente. El tejido expuesto y la pulpa restante en el interior del diente se hacen finalmente fibróticos y producen un nódulo consistente. Dado que esta lesión se proyecta clínicamente desde la cavidad de la pulpa se denomina pólipo de la pulpa.

Clínicamente, si un pólipo de la pulpa no está cubierto de epitelio o resulta ulcerado tendrá aspecto rojizo. Por lo demás tiene el mismo color que el resto del tejido bucal. En circunstancias normales estas lesiones no producen síntomas porque se dice que son deficientes en fibras nerviosas. Si uno de estos pólipos presenta síntomas, es más probable que no sea de origen pulpar, sino más bien una extensión de la encía adyacente que está superpuesta sobre la corona desintegrada del diente.

El tratamiento habitual de un diente con un pólipo pulpar es la extracción. Si el molar pertenece a la dentición temporal, en ocasiones no se extrae para conservar el espacio en la arcada. Debería tenerse en cuenta que el pólipo no puede limpiarse de manera eficaz y que la estructura restante del diente continuará deteriorándose, produciendo una afección crónica séptica que puede plantear un riesgo para la salud del paciente.

Referencias