Inflamación Aguda

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INFLAMACIÓN AGUDA Y CRÓNICA

Contenido

ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS

Las características clínicas de la inflamación se describieron en un papiro egipcio aproximadamente en el año 3000 a.C. pero Celso fue el primero que enumeró los cuatro signos cardinales de la inflamación: rubor, tumor, calor y dolor.

Un quinto signo clínico, la pérdida de función, fue añadido más tarde por Virchow.

En 1793, el cirujano escocés John Hunter hizo notar que la inflamación no es una enfermedad sino una respuesta inespecífica que tiene efecto saludable en el huésped. Julius Cohnheim utilizó el microscopio para observar los vasos sanguíneos inflamados en membranas delgadas, transparentes como el mesenterio y la lengua de rana. Notó los cambios iniciales en el flujo sanguíneo, el edema subsiguiente producido por el aumento de la permeabilidad vascular y la migración leucocitaria.

En la década de 1880 el biólogo ruso Elie Metchnikoff descubrió el proceso de fagocitosis, observando la ingestión de espinas de rosal por los amebocitos de la larva de la estrella de mar y de bacterias por leucocitos de mamífero. Concluyó que el propósito de la inflamación era llevar células fagocíticas a la zona lesionada para engullir las bacterias invasoras. Por tanto, contradijo la teoría prevalente de que el propósito de la inflamación era llevar factores desde el suero para neutralizar los agentes infecciosos. Tanto las células (fagocitos) como los factores séricos (anticuerpos) eran críticos para la defensa contra los microorganismos, y en reconocimiento a ésto Metchnikoff y Paul Ehrlich (que desarrolló la teoría humoral de la inmunidad) compartieron el Premio Nobel en 1908.

A estos dos nombres debe añadirse el de Sir Thomas Lewis, quien estableció el concepto de que las sustancias químicas, tales como la histamina inducida localmente por la lesión, median los cambios vasculares de la inflamación. Este concepto subraya los descubrimientos de los mediadores químicos de la inflamación y el uso de agentes antiinflamatorios en la medicina.

INFLAMACIÓN AGUDA

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Respuesta vascular en la inflamación‎

La inflamación aguda es una respuesta rápida ante un agente agresor que sirve para liberar mediadores de defensa del huésped (leucocitos y proteínas plasmáticas) en el sitio de la lesión, normalmente dura menos de 15 días.

La inflamación aguda tiene tres componentes mayores: alteraciones en el calibre vascular, que dan lugar a un aumento en el flujo sanguíneo, cambios estructurales en la microvasculatura que permiten que las proteínas plasmáticas y los leucocitos abandonen la circulación y migren y se acumulen en el foco de la lesión y su posterior activación para eliminar el agente agresor.

Estas alteraciones producen los signos clínicos clásicos de la inflamación. Existen cuatro signos cardinales de la inflamación:

  • Enrojecimiento o rubor: se debe principalmente a la vasodilatación que se produce en la zona inflamada.
  • Edema o tumor: aumento del líquido intersticial y formación de edema.
  • Calor: aumento de la temperatura en la zona inflamada. Se debe a la vasodilatación y al incremento del consumo local de oxígeno.
  • Dolor: aparece como la consecuencia de la liberación de sustancias capaces de provocar la activación de los nociceptores.

La pérdida de la función y el dolor ocurren como consecuencia de la síntesis de mediadores y de la lesión mediada por leucocitos.

Los elementos que intervienen en la inflamación aguda son:

  • Componentes microvasculares
  • Componente celular

Si comparamos la inflamación crónica con la aguda, encontramos como primera diferencia la evolución en el tiempo. La aguda se resuelve más o menos en una semana, mientras que la crónica permanece en el tiempo. Otra diferencia es el tipo de célula que participa en cada una: el protagonista de la inflamación aguda son los leucocitos polimorfonucleares, mientras que en la crónica son los monomorfonucleares (monocitos y linfocitos).

El destino final del proceso inflamatorio, en ambos tipos, es la curación por regeneración de tejidos volviéndose de nuevo funcionales (son células lábiles) o por proliferación de fibroblastos con depósito de colágeno, es decir, una cicatrización propia de tejidos y células no lábiles (están en fase G0).

La inflamación es una reacción compleja ante agentes lesivos, tales como microbios y células dañadas, habitualmente necróticas, que consta de respuestas vasculares, migración y activación de leucocitos y reacciones sistemáticas. La característica única del proceso inflamatorio es la reacción de vasos sanguíneos, que da lugar a la acumulación de líquido y leucocitos en los tejidos extravasculares. La respuesta inflamatoria está estrechamente entrelazada con el proceso de reparación. La inflamación sirve para destruir, diluir o denudar al agente agresor, y pone en acción una serie de acontecimientos que tratan de curar y reconstruir el tejido dañado.

La inflamación es una respuesta protectora cuyo objetivo es librar al organismo de la causa inicial de agresión celular y las consecuencias de la agresión. Sin inflamación las infecciones quedarían incontroladas y las heridas nunca curarían. Sin embargo, la inflamación y su reparación pueden ser potencialmente dañinas.

La respuesta inflamatoria consta de dos componentes principales: una reacción vascular y una reacción celular. En ambos participan muchos tejidos y células, incluyendo el líquido y proteínas del plasma, células circulantes (neutrófilos, monocitos, eosinófilos, linfocitos, basófilos y plaquetas), vasos sanguíneos y elementos celulares y extracelulares del tejido conectivo (mastocitos, fibroblastos, macrófagos y linfocitos). La MEC consta de proteínas fibrosas estructurales (colágeno, elastina), glucoproteínas adherentes (fibronectina, laminina, colágeno no fibrilar, tenascina y otras) y proteoglucanos. La membrana basal es un componente especializado de la MEC que consta de glucoproteínas adherentes y proteoglucanos.

La inflamación aguda tiene un comienzo rápido (seg o min) y dura relativamente poco (minutos, horas o días). Tiene una exudación de líquido y proteínas plasmáticas (edema) y migración de leucocitos, fundamentalmente neutrófilos.

La inflamación crónica es de duración más larga y se asocia a la presencia de linfocitos y macrófagos, proliferación de vasos, fibrosis y necrosis tisular.

Las reacciones vasculares y celulares de la inflamación aguda y crónica están mediadas por mediadores químicos derivados de proteínas plasmáticas o de células, y son después de estímulos inflamatorios. Tales mediadores, actuando aislados, en combinación o en secuencia, amplifican la respuesta inflamatoria e influyen sobre su evolución. Las mismas células o tejidos necróticos pueden desencadenar la elaboración de mediadores inflamatorios.

La inflamación termina cuando el agente ofensor se elimina y los mediadores se disipan. Además hay mecanismos activos antiinflamatorios que controlan la respuesta y evitan un daño excesivo.

DEFINICIONES

  • EXUDACIÓN: Consiste en el escape de líquido, proteínas y células sanguíneas desde el sistema vascular hacia el tejido intersticial o hacia cavidades corporales.
  • EXUDADO: Es un líquido extravascular de origen inflamatorio que presenta una elevada concentración de proteínas, abundantes restos celulares y una densidad superior a 1020. Implica una alteración significativa en la permeabilidad normal de los pequeños vasos en el área de la lesión. Es de aspecto del plasma, blanquecino, pero más oscuro.
  • TRASUDADO: Es un líquido con un bajo contenido de proteínas y una densidad inferior a 1012. Constituye un ultrafiltrado del plasma y se debe a un desequilibrio hidrostático a través del endotelio vascular.
  • EDEMA: Supone la presencia de un exceso de líquido en el espacio intersticial o en cavidades serosas y puede ser un exudado o un trasudado. Esto es debido al desplazamiento del líquido rico en proteínas hacia el espacio perivascular. Así se reduce la presión osmótica intravascular, al tiempo que se eleva la del líquido intersticial. El resultado neto es la salida de agua e iones hacia los tejidos extravasculares.
  • PUS: Es un exudado inflamatorio purulento, rico en leucocitos (en su mayoría neutrófilos) y en restos celulares parenquimatosos, así como microbios.

ESTÍMULOS DE LA INFLAMACIÓN AGUDA

Las reacciones de inflamación aguda están desencadenadas por diversos estímulos:

  • Traumatismos (romo o penetrante).
  • Agentes físicos y químicos (lesión térmica, lesiones por congelación, irradiación, agentes químicos o ambientales).
  • Necrosis tisular: Se sabe que varias moléculas liberadas por las células necróticas inducen la inflamación; entre ellas se encuentran el ácido úrico, un metabolito de la purina; la adenosina trifosfato, la reserva normal de energía; una proteína ligadora de ADN de función desconocida, que se llama HMGB-1; e incluso el ADN liberado hacia el citoplasma y que no se encuentra secuestrado dentro del núcleo, como sucede en condiciones normales. La hipoxia, que con frecuencia es la base de las lesiones celulares, también induce por sí misma la respuesta inflamatoria. Esta respuesta viene mediada en gran parte por la proteína llamada HIF-1alfa (factor inducido por la hipoxia-1alfa), que se produce por las células privadas de oxígeno y que activa la transcripción de muchos genes implicados en la inflamación, incluido el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), que incrementa la permeabilidad vascular.
  • Cuerpos extraños (astillas, suciedad, suturas) inducen típicamente una inflamación, porque provocan lesiones tisulares traumáticas o porque contienen microbios.
  • Reacciones inmunitarias: Llamadas también reacciones de hipersensibilidad. Son reacciones en las que el sistema inmunitario, que en condiciones normales debería ser protector, produce lesiones en los tejidos del individuo (lesión autoinmune). Las respuestas inmunitarias lesivas pueden dirigirse frente a autoantígenos (también llamados proteínas del MHC, el complejo mayor de histocompatibilidad), lo que determina las enfermedades autoinmunitarias, o pueden ser reacciones excesivas frente a sustancias ambientales o microbios.

MODIFICACIONES EN EL FLUJO Y EL CALIBRE DE LOS VASOS

Las modificaciones en el flujo y el calibre de los vasos constituyen uno de los tres componentes inflamatorios de la respuesta inflamatoria. Se inician inmediatamente tras la lesión y su velocidad de desarrollo depende de la gravedad de la misma.

  1. Se produce vasoconstricción transitoria inicial de las arteriolas.
  2. Aparece vasodilatación con aumento del flujo, por apertura de esfínteres precapilares. Este proceso explica el calor y el enrojecimiento. La vasodilatación está inducida por la acción de varios mediadores, especialmente histamina y ácido nítrico, sobre el músculo liso vascular.
  3. La disminución de la velocidad de la circulación y el aumento de la viscosidad de la sangre se debe al incremento de la permeabilidad vascular y al de la concentración local de los eritrocitos. Todos estos cambios se manifiestan por la presencia de pequeños vasos dilatados llenos de eritrocitos, un proceso denominado estasis. El aumento de la permeabilidad es la causa del edema.
  4. A medida que se desarrolla el estasis, los leucocitos (principalmente neutrófilos) empiezan a separarse de la sangre en movimiento y a acumularse en la superficie endotelial vascular, un proceso denominado marginación. Tras adherirse a las células endoteliales, se deslizan entre ellas y atraviesan la pared vascular y migran hacia los tejidos intersticiales.

Los fenómenos locales vasculares que tienen lugar en la inflamación pueden ilustrarse con la llamada triple respuesta de Lewis (1927), que permite demostrar la importancia de la liberación de sustancias químicas en el foco inflamatorio y su papel en el desarrollo de la inflamación:

  • a. La reacción inicial es inmediata y se caracteriza por la aparición de una zona roja mate debida probablemente a la liberación de histamina por los mastocitos tisulares, que produce una vasodilatación inmediata. Dura de 0 a 5 minutos.
  • b. La fase precoz dura de 3 a 10 minutos, y en ella se produce una vasodilatación periférica que se traduce en un halo rojo intenso -eritema-. Probablemente depende de una vasodilatación de origen neurógeno reflejo, ya que desaparece si se seccionan los nervios de la zona. En la inflamación aguda de los tejidos no es importante la contribución de los nervios, ya que pueden producirse inflamaciones en tejidos denervados.
  • c. La fase tardía dura de 1/2 a 4 horas y regresa en menos de 6 horas. En esta fase aparece una tumefacción con palidez. Microscópicamente hay exudación y salida de líquidos. Esta fase se debe a la liberación de los mediadores químicos tardíos de la inflamación. Algunas noxas como la luz ultravioleta o las toxinas bacterianas producen sólo la fase tardía, que por otro lado puede cronificarse.

AUMENTO DE LA PERMEABILIDAD VASCULAR

El aumento de la permeabilidad vascular da lugar a la salida de un líquido rico en proteínas hacia el intersticio.

El intercambio normal de líquido depende de la ley de Starling y de la presencia de un endotelio intacto. La ley de Starling señala que el equilibrio normal de los líquidos está regulado por dos fuerzas opuestas: la presión hidrostática, que hace que el líquido se dirija hacia el exterior de la circulación, y la presión coloidosmótica del plasma (es la presión osmótica debida a las proteínas plasmáticas que aparece entre el compartimento vascular e intersticial, también denominada presión oncótica), que hace que el líquido se dirija hacia los capilares.

En la inflamación, se produce un incremento de la presión hidrostática, debido a la vasodilatación, así como una disminución de la presión osmótica, debido a la pérdida de líquido con elevado contenido en proteínas, a través del endotelio permeable y hacia el intersticio, lo que da lugar a una pérdida neta de líquido y a la aparición de edema.

Existen seis mecanismos para explicar el incremento de la permeabilidad endotelial:

  1. Contracción de las células endoteliales en las vénulas, que da lugar a la formación de uniones intercelulares ensanchadas. Se produce inmediatamente tras la inyección del mediador y dura muy poco tiempo (15 - 30 minutos); por consiguiente, se denomina respuesta transitoria inmediata. Se trata de un proceso reversible. Esta contracción se activa por la histamina, la bradiquinina, los leucotrienos, el neuropeptido sustancia P y muchos otros mediadores químicos.
  2. La retracción endotelial es otro mecanismo reversible debido a la reorganización de las uniones y del citoesqueleto, que también produce un ensanchamiento de las uniones interendoteliales. Esto ocasiona una respuesta inmediata mantenida que es algo retardada, que puede durar más tiempo (4h-6h-24h) y está inducida por citocinas mediadoras, como la interlucina-1 (IL-1) y el factor de necrosis tumoral (TNF).
  3. Lesión endotelial directa, que causa necrosis y desprendimiento de las células endoteliales. Está producida por lesiones necrotizantes graves, y afecta a todos los niveles de la microcirculación, incluyendo vénulas, capilares y arteriolas. La lesión suele dar lugar a un rozamiento inmediato y mantenido. Esta reacción se conoce como respuesta sostenida inmediata (duración de días)
  4. Lesión endotelial mediada por leucocitos, debida a la agregación, adhesión y migración de los leucocitos a través del endotelio. Estos leucocitos liberan metabolitos tóxicos del oxígeno y enzimas proteolíticas, que a su vez, dan lugar a la lesión o desprendimiento de las células endoteliales con incremento de la permeabilidad. En la mayor parte de los casos, la fuga empieza poco después de la agresión y persiste durante varias horas hasta que los vasos dañados sufren trombosis o reparación. Esta reacción también será una respuesta sostenida inmediata.
  5. Incremento de la transcitosis (transporte de macromoléculas desde un espacio extracelular a otro a través del citoplasma de una célula por medio de una vesícula endocítica) a través del citoplasma endotelial. El aumento del transporte de líquidos y proteínas puede realizarse a través de canales que corresponden a vesículas no revestidas y vacuolas interconectadas, que se llaman orgánulos vesiculo vacuolares, muchos de los cuales se localizan cerca de las uniones intercelulares. Algunos factores, como VEGF, parecen fomentar la fuga vascular, en parte porque aumentan el número e incluso el tamaño de estos canales.
  6. Filtración o derrame a través de los capilares en regeneración, durante la fase de curación de la herida.

PROCESOS CELULARES: EXTRAVASACIÓN Y FAGOCITOSIS DE LEUCOCITOS

Una función de la inflamación es la llegada de los leucocitos al lugar de la lesión. La secuencia de acontecimientos en la extravasación es la siguiente:

  • En la luz del vaso se produce marginación, rodamiento y adhesión.
  • Transmigración a través del endotelio.
  • Migración en los tejidos intersticiales hacia un estímulo quimiotáctico.

MARGINACIÓN Y RODAMIENTO

En la sangre que fluye con normalidad dentro de las vénulas, los eritrocitos se limitan a una columna central y los leucocitos se localizan en la periferia. En inflamación, el flujo se retrasa, reduciéndose las fuerzas de cizallamiento de la pared y más leucocitos se localizan en la periferia. Este proceso de redistribución es conocido como marginación. Posteriormente, los leucocitos se adhieren de forma transitoria al endotelio, rodando sobre la pared endotelial.

Las interacciones de rodamiento iniciales vienen mediadas por las selectinas. Existen 3 tipos de selectinas: una expresada por los leucocitos (L-selectina), otra por el endotelio (E-selectina) y una en plaquetas y endotelio (P-selectina). En 1 ó 2h, en respuesta al TNF e IL-1, las células endoteliales expresan E-selectina y los ligandos para la L-selectina. Otros mediadores, como histamina, trombina y el factor activador de plaquetas (PAF) estimulan la redistribución de la P-selectina desde sus depósitos intracelulares normales en los cuerpos de Weibel-Palade en el citoplasma de las células endoteliales, a la superficie celular. Los leucocitos expresan L-selectina en las puntas de las microvellosidades y expresan ligandos para E y P-selectinas, todas las cuales se ligan a sus moléculas complementarias en las células endoteliales mediante interacciones de baja afinidad, produciéndose ese rodamiento, gracias a que la sangre fluye.

ADHESIÓN Y TRANSMIGRACIÓN

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Adhesión y transmigación. Diapédesis‎

Las adherencias vienen dadas por unas proteínas de la superficie del leucocito, las integrinas. TNF e IL-1 (citocinas liberadas por los macrófagos tisulares, mastocitos y células endoteliales en respuesta a un microbio), inducen la expresión endotelial de ligandos para integrinas o moléculas de adherencia de las células vasculares-1 (VCAM-1) y la molécula de adhesión intercelular -1 (ICAM-1). Los ligandos de integrinas del endotelio al unirse a las integrinas de los leucocitos, favorecen una adhesión firme, los leucocitos dejan de rodar y su citoesqueleto se reorganiza.

La transmigración o diapédesis es la migración de los leucocitos a través del endotelio de las vénulas postcapilares. Las quimiocinas actúan sobre los leucocitos adheridos y estimulan la migración de las células a través de los espacios interendoteliales hacia el foco de la lesión o de la infección. Tras atravesar el endotelio, los leucocitos perforan la membrana basal mediante la secreción de colagenasas y acceden al tejido extravascular, pudiéndose adherir a la matriz extracelular mediante la unión de integrinas y CD44 a las proteínas de la matriz.

Las moléculas que intervienen en la adhesión de los neutrófilos son las P-selectinas principalmente, y las E-selectinas. Las P-selectinas son las moléculas de adhesión celular que encontramos en la membrana de los gránulos endoteliales intracitoplasmáticos también llamados cuerpos de Weibel-Palade cuya redistribución está mediada por estamina o trombina. Además las P-selectinas son las responsables de la interacción entre las moléculas de adhesión intercelular (ICAM-1 y VCAM) con las integrinas.

QUIMIOTAXIS Y ACTIVACIÓN LEUCOCITARIA

  • Quimiotaxis: migración de los leucocitos hacia los sitios de infección o lesión a lo largo de un gradiente químico.

Los leucocitos adheridos emigran a través de las uniones interendoteliales, atraviesan la membrana basal y se dirigen hacia la zona donde actúa el agente lesivo, siguiendo un gradiente químico de agentes quimiotácticos.

La quimiotaxis supone la fijación de agentes quimiotácticos a receptores específicos situados sobre los leucocitos y la producción de segundos mensajeros.

Tanto sustancias exógenas como endógenas pueden ser quimiotácticas para los leucocitos, como son: productos bacterianos (sobre todo péptidos con terminales N-formilmetionina), citocinas (especialmente los de la familia quimiocinas), componentes del sistema del complemento (sobre todo C5a), productos de la vía metabólica de la lipooxigenasa de ácido araquidónico (sobre todo leucotrienos B4).

  • Activación leucocitaria: Los microbios, productos de células necróticas, complejos antígeno-anticuerpo y citocinas, incluyendo los factores quimiotácticos, inducen varias respuestas en los leucocitos que son parte de las funciones de defensa de los mismos ( neutrófilos y monocitos/macrófagos) y están comprendidos en la denominación de activación del leucocito. La activación es el resultado de varias vías de señales que se desencadenan en los leucocitos, dando lugar al aumento intracelular de calcio y activación de enzimas, tales como proteincinasa-C y fosfolipasa-A2.
Las respuestas funcionales inducidas por la activación del leucocito incluyen las siguientes:
Producción de metabolitos del ácido araquidónico de los fosfolípidos, como resultado de la activación de la fosfolipasa-A2, por el aumento de calcio intracelular y otras señales.
Desgranulación y secreción de enzimas lisosomales y activación del estallido oxidativo.
Secreción de citocinas que amplifican y regulan las reacciones inflamatorias. Los macrófagos activados son la principal fuente de citocinas implicadas en la inflamación, pero las mastocitos y otros leucocitos también pueden contribuir.
Modulación de moléculas de adhesión al leucocito. Las diferentes citocinas producen aumento de la expresión endotelial de moléculas de adhesión y un aumento de la avidez de las integrinas del leucocito, permitiendo la adhesión firme de los neutrófilos activados al endotelio.
Los leucocitos expresan varios receptores de superficie implicados en su activación. Destacan los siguientes:
Receptores tipo toll: Activan leucocitos en respuesta a diferentes tipos de componentes microbianos.
Receptores de proteína G transmembrana: Reconocen microbios y algunos mediadores que se producen en respuesta a infecciones y lesión tisular.
Receptores para citoquinas: Los expresan los fagocitos que se producen durante la respuesta inmunitaria. Una de las citocinas más importantes es el interferón gamma que se secreta por las células natural killer durante la respuesta inmunitaria y por los linfocitos T activados por antígeno durante la respuesta inmunitaria adaptativa. El interferón gamma es la citocina activadora de macrófagos más importante.
Receptores para opsoninas: Favorecen la fagocitosis de microbios revestidos con diversas proteínas y suministran señales pàra activar a los fagocitos. Este proceso de revestimiento de una partícula, por ejemplo un microbio, para transformarla en diana para su fagocitosis, se denomina opsonización, y las sustancias que hacen esto son opsoninas.

En la mayor parte de las formas de inflamación aguda, predominan los neutrófilos en el infiltrado inflamatorio durante las primeras 6-24h, y se sustituyen por monocitos a las 24-48h. La aparición temprana de los neutrófilos se debe a que son más abundantes en sangre, responden con más rapidez a las quimiocinas y se ligan de forma más firme a las moléculas de adherencia. Los neutrófilos sufren apoptosis y desaparecen en 24-48h. Los monocitos no sólo sobreviven más tiempo, sino que proliferan dentro de los tejidos y se convierten, de este modo, en la población dominante de las inflamaciones crónicas.

FAGOCITOSIS

La fagocitosis evoluciona a través de tres pasos:

  1. Reconocimiento y fijación de la partícula que va a ser ingerida por el leucocito. Muchos microorganismos aparecen recubiertos por factores específicos, denominados opsoninas, que incrementan la eficacia de la fagocitosis debido a que son reconocidos por receptores situados en los leucocitos. Esas opsoninas son el fragmento C3b del complemento y la fracción constante de las inmunoglobulinas (Fc).
  2. Englobamiento de la partícula fagocitada por los pseudópodos del leucocito, con formación posterior de una vacuola fagocitaria o fagosoma.Luego, las vacuolas se fusionan con los lisosomas, formando el fagolisosoma.
  3. Destrucción y degradación de las bacterias. La fagocitosis estimula un incremento del consumo de oxígeno con producción de metabolitos reactivos del oxígeno. Esta destrucción también se puede producir por vías independientes del Oxígeno aumentando la permeabilidad de la membrana (proteína bactericida de aumento de permeabilidad, lisozima, lactoferrina, proteína básica mayor y defensinas). La degradación se producirá por enzimas lisosomales.

La eficiencia de la fagocitosis aumenta mucho cuando los microbios se opsonizan con unas proteínas específicas llamadas opsoninas para las cuales se expresan receptores de alta afinidad en los fagocitos. Las principales opsoninas son anticuerpos IgG, el producto de degradación del complemento C3b y algunas lectinas plasmáticas, sobre todo la lectina ligadora de manosa, todas las cuales se reconocen por receptores específicos de los leucocitos.


Atrapamiento: Cuando una partícula se liga a los receptores de los fagocitos, unas prolongaciones del citoplasma (pseudópodos) fluyen alrededor de la misma y la membrana plasmática se separa para formar la vesícula (fagosoma), que engloba a la partícula. El fagosoma se fusiona luego con un gránulo lisosómico. Con la consiguiente liberación de los contenidos del gránulo hacia el fagolisosoma. Durante este proceso, el fagocito libera también el contenido de los gránulos hacia el espacio extracelular.

El proceso de fagocitosis es complejo e implica la integración de muchas señales iniciadas por un receptor para conseguir el remodelamiento de la membrana y cambios en el citoesqueleto. La fagocitosis depende de la polimerización de los filamentos de actina; por tanto, no resulta sorprendente que muchas de las señales que activan la fagocitosis sean las mismas implicadas en la quimiotaxis. Por el contrario, la pinocitosis en medio líquido y la endocitosis mediada por receptor de partículas pequeñas, implica la internalización en vesículas y hendiduras revestidas por clatrina y no dependen del citoesqueleto de actina.

Destrucción y degradación: El paso final en la eliminación de los agentes infecciosos y las células necróticas es su destrucción y degradación dentro de los neutrófilos y macrófagos, que es más eficiente tras la activación de los fagocitos. La destrucción de los microbios se consigue sobre todo gracias a las especies reactivas de oxígeno (ERO, llamadas también intermediarios reactivos del oxígeno) y las especies reactivas del nitrógeno, que derivan principalmente del óxido nítrico (NO). La generación de ERO se debe al rápido ensamblaje y activación de una oxidasa multicompetente (NADPH oxidasa, llamada también fagocito oxidasa), que oxida NADPH (nicotinamida adenina dinucleótico fosfato reducido) y, durante este proceso, reduce el oxígeno a anión superóxido.

En los neutrófilos, esta rápida reacción oxidativa se activa por señales activadoras, acompaña a la fagocitosis y se llama estallido respiratorio. La fagocito oxidasa es un complejo enzimático constituido por al menos siete proteínas. En los neutrófilos en reposo, los distintos componentes de la enzima se localizan en la membrana plasmática y el citoplasma.

En respuesta a los estímulos activadores, los componentes citosólicos de la proteína se traslocan a la membrana del fagosoma, donde se ensamblan y dan lugar al complejo enzimático funcional. Por tanto, las ERO se producen dentro del lisosoma, donde las sustancias ingeridas se segregan y los propios orgánulos celulares quedan protegidos de los nuevos efectos dañinos de la ERO.

Entonces, el superóxido se convierte en peróxido de hidrógeno (H2O2), sobre todo mediante dismutación espontánea. El peróxido de hidrógeno no consigue destruir los microbios de forma eficiente por sí solo. Sin embargo, los gránulos azurófilos de los neutrófilos contienen la enzima mieloperoxidasa (MPO), que en presencia de haluros como el cloro, convierte el peróxido de hidrógeno en hipoclorito. Este último es un potente antimicrobiano que destruyen los microbios mediante halogenización (proceso en el que el haluro se une de forma covalente a los elementos celulares) o mediante oxidación de las proteínas y los lípidos (peroxidación lipídica). En el sistema peróxido de hidrógeno - mieloperoxidasa – haluro es el sistema bactericida más eficiente de los neutrófilos. El peróxido de hidrógeno se convierte también a este radical hidroxilo, otro potente agente destructivo.

El óxido nítrico, producido a partir de la arginina por acción de la óxido nítrico sintasa (NOS), participa también en la destrucción de los microbios. El óxido nítrico reacciona con el superóxido para generar el radical libre peroxinitrilo, muy reactivo. Estos radicales libres derivados del oxígeno y de nitrógeno atacan y destruyen los lípidos, las proteínas y los ácidos nucleicos de los microbios, igual que las macromoléculas de anfitrión. Las especies reactivas de oxígeno y el nitrógeno comparten algunas acciones, como se demuestra al observar que los ratones defectuosos que carecen de la fagocito oxidasa o de la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS) sólo muestran una leve susceptibilidad a las infecciones, mientras que los ratones que carecen de ambas fallecen con rapidez por infecciones diseminadas causadas por bacterias comensales habitualmente no lesivas.

LIBERACIÓN DE PRODUCTOS LEUCOCITARIOS Y LESIÓN TISULAR, INDUCIDA POR LEUCOCITOS

La destrucción microbiana se puede conseguir también por acción de otras sustancias de los gránulos de los leucocitos. Los gránulos de los neutrófilos contienen muchas enzimas, como la elastasa, que contribuyen a la destrucción microbiana. El contenido de otros gránulos microbicidas incluye: defensinas, péptidos de los gránulos ricos en arginina catiónica que resultan tóxicos para los microbios; catelicidinas, proteína antimicrobiana presente en los neutrófilos y otras células; lisozima, que hidroliza el enlace entre ácido murámico-N-acetilglucosamina, presente en la cubierta de glucopéptidos de todas las bacterias; lactoferrina, una proteína quelante de hierro de los gránulos específicos; la proteína básica mayor, una proteína catiónica de los eosinófilos, con una actividad bactericida limitada, pero que resulta citotóxica para muchos parásitos, y la proteína bactericida/aumentadora de la permeabilidad, que se liga a la endotoxina bacteriana y se considera importante en la defensa frente a algunas bacterias gram negativas.

DEFECTOS EN LA FUNCIÓN LEUCOCITARIA

Los defectos en la función leucocitaria interfieren con la inflamación y aumentan la susceptibilidad frente a las infecciones. Son defectos genéticos y adquiridos, como el déficit en el número de células circulantes (neutrocitopenia). Se han identificado déficit genéticos clínicos en la mayor parte de las fases de la función leucocitaria, desde la adherencia al endotelio vascular hasta la actividad microbicida, y son los siguientes:

  • Defectos en la adhesión leucocitaria, como los déficit de adhesión leucocitaria de tipo I y de tipo II.
  • Defectos en la fagocitosis, como el síndrome de Chédiak - Higashi, el cual, es una enfermedad autosómica recesiva en la que se produce un tráfico intracelular desordenado de las organelas que altera la desgranulación de los lisosomas en los fagosomas.
  • Defectos en la actividad microbicida. En la enfermedad granulomatosa crónica existen defectos hereditarios en la NADPH-oxidasa. También se han descrito los defectos hereditarios de la MPO. Estos pacientes tienen a manifestar mayor frecuencia en infecciones micóticas, particularmente por Cándida albicans.
  • Deficiencias adquiridas: a nivel clínico, la causa más frecuente de defectos en los leucocitos es la supresión de la médula ósea en radioterapia o leucemias.

MEDIADORES QUÍMICOS DE LA INFLAMACIÓN

Los mediadores se originan del plasma o de células. Los primeros están en el plasma en formas precursores que deben activarse. Los que derivan de las células están secuestrados en gránulos que necesitan segregarse (histamina en gránulos de mastocitos) o son sintetizados de nuevo en respuesta a estímulos (prostaglandinas o citocinas). Las fuentes celulares más importantes son las plaquetas, neutrófilos, monocitos, macrófagos, mastocitos, y en menor medida las células mesenquimales y epitelios.

La producción de mediadores activos está desencadenada por productos microbianos o proteínas de complemento, cinina o sistema de coagulación que también deben ser activados por microbios o tejidos dañados.

La mayor parte de ellos llevan a cabo su actividad biológica al unirse a receptores específicos situados en las células diana, aunque algunos poseen actividad enzimática directa (p. ej. las proteasas) y otros facilitan la lesión de tipo oxidativo (p. ej. los metabolitos del oxígeno). Un mediador puede estimular la liberación de otros mediadores, lo que representa un mecanismo de amplificación. Una vez activados y liberados, la mayoría de los mediadores tienen una vida muy corta y desaparecen rápidamente, o bien son inactivados por enzimas, o sufren la acción de inhibidores. La mayor parte de ellos puede causar efectos potencialmente nocivos.

AMINAS VASOACTIVAS

Están entre los primeros mediadores que son liberados durante la inflamación. Se detectan en los mastocitos, los basófilos y las plaquetas, y producen vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular. Su liberación a partir de los mastocitos, está producida por:

  • Agentes físicos.
  • Reacciones inmunológicas en las que se produce la unión de anticuerpos IgE a los mastocitos.
  • Fragmentos C3a y C5a del complemento.
  • Neuropéptidos.
  • Citocinas (IL-1 e IL-8).
  • Factores de liberación de histamina derivados de los leucocitos .

Su liberación a partir de las plaquetas se estimula por el contacto de éstas con colágeno, trombina, adenosina difosfato (ADP) y complejos antígeno- anticuerpo, y también a través del factor activador de plaquetas (PAF).

PROTEASAS PLASMÁTICAS

Existen tres mediadores de origen plasmático que están relacionados entre sí y que intervienen en la respuesta inflamatoria:

  1. Sistema del complemento
  2. Sistema de las cininas
  3. Sistema de los factores de la coagulación

SISTEMA DEL COMPLEMENTO

La activación del complemento es un mecanismo de defensa del huésped frente a los agentes microbianos, que finaliza con el ensamblaje del complejo de ataque de membrana (MAC) y la lisis del agente causante. Durante el proceso, se generan componentes del complemento que dan lugar a un aumento de la permeabilidad vascular, quimiotaxis y opsonización. La activación del complemento se produce a través de dos mecanismos generales:

  1. La vía clásica, iniciada por complejos antígeno - anticuerpo.
  2. La vía alternativa, activada por endotoxinas, polisacáridos complejos y globulinas agregadas.

Los componentes del complemento que presentan actividad inflamatoria son:

  • C3a, que incrementa la permeabilidad vascular.
  • C5a, que incrementa la permeabilidad vascular y presenta un elevado poder quimiotáctico para la mayor parte de los leucocitos.
  • C3b, C3bi, u opsoninas, importantes en la fagocitosis.
  • C5b-9, o MAC, que produce lisis celular y estimula el metabolismo del ácido araquidónico y la producción de metabolitos reactivos del oxígeno por parte de los leucocitos.

SISTEMA DE LAS CININAS

El sistema de las cininas genera péptidos vasoactivos a partir de proteínas plasmáticas denominadas cininógenos, mediante proteasas específicas denominadas calicreínas, dando lugar, a la producción de Bradicinina. La bradicinina sensibiliza a los nociceptores para otros estímulos, como la temperatura y el tacto.

SISTEMA DE COAGULACIÓN

El sistema de la coagulación se divide en dos sistemas relacionados entre sí, denominados vía intrínseca y vía extrínseca, que confluyen para activar un mecanismo hemostático primario. La coagulación es el proceso, por el cual, la sangre pierde su liquidez, tornándose similar a un gel y luego a una forma sólida.

La vía intrínseca consiste en proenzimas plasmáticas que son activadas por el factor de Hageman (factor XIIa), dando lugar a la activación de la trombina, la fragmentación del fibrinógeno y la generación de un coágulo de fibrina. Durante este proceso, se forman fibrinopéptidos que inducen la permeabilidad vascular y que son quimiotácticos para los leucocitos. La trombina presenta propiedades inflamatorias, dando lugar a un aumento de la adhesión de los leucocitos al endotelio.

Al mismo tiempo que el factor XIIa está induciendo la coagulación, también puede activar el sistema fibrinolítico, que da lugar a la aparición de plasmina y que degrada la fibrina, causando de esta manera una solubilización del coágulo. La plasmina puede contribuir a la inflamación a través de varios mecanismos:

  1. Fragmenta el C3.
  2. Da lugar a la formación de productos de degradación de la fibrina, que puede incrementar la permeabilidad vascular.
  3. Activa el factor de Hageman, amplificando la respuesta.

METABOLITOS DEL ÁCIDO ARAQUIDÓNICO: prostaglandinas, leucotrienos y lipoxinas

Los productos derivados del metabolismo del ácido araquidónico influyen en procesos biológicos, tales como la inflamación y la hemostasia. Se consideran hormonas de corto alcance que actúan localmente en el lugar donde se generan y después se degradan espontáneamente, con rapidez, o son destruidas por enzimas .

Los eicosanoides (metabolitos del ácido araquidónico) son sintetizados a partir de este ácido por la acción de dos clases de enzimas: las ciclooxigenasas que generan prostaglandinas y tromboxanos; las lipooxigenasas que dan lugar a leucotrienos y lipoxinas.

Las prostaglandinas inflamatorias y los leucotrienos son los siguientes:

  • La Prostaglandina I2 y prostaglandina E2 , que causan vasodilatación.
  • La prostaglandina E2 es hiperalgésica debido a que hace que la piel sea hipersensible a los estímulos dolorosos.
  • Tromboxano A2 , que causa vasoconstricción.
  • Leucotrienos C4 , D4 y E4, que incrementan la permeabilidad vascular y producen vasoconstricción.
  • Leucotrieno B4, que es un potente agente quimiotáctico.
  • Lipoxinas, que son reguladores endógenos negativos de la acción de los leucotrienos.

El acido araquidonico (AA) deriva del acido linoileico. Los metabolitos del AA (eicosanoides) se sintetizan por el sistema de enzimas ciclooxigenasas (prostaglandinas y tromboxanos) y lipoxigenasas (leucotrienos y lipoxinas). Los eicoisanoides se unen a los Receptores ligados a la proteína G en muchos tipos celulares y pueden mediar los pasos de la inflamación. Pueden estar en exudados y su síntesis aumenta en los sitios de inflamación.

FACTOR ACTIVADOR DE PLAQUETAS

El PAF es un mediador bioactivo derivado de fosfolípidos. Causa, mediante su unión a un Receptor acoplado a proteína G, agregación y liberación plaquetaria, broncoconstricción, vasodilatación , aumento de la permeabilidad vascular, incremento de la adhesión leucocitaria y quimiotaxis leucocitaria.

CITOCINAS

Las citocinas son proteínas producidas principalmente por los macrófagos y los linfocitos activados que modulan la función de otros tipos celulares. Comprenden los factores estimulantes de colonias, que dirigen el crecimiento de las células precursoras inmaduras de la médula ósea, muchos de los factores de crecimiento clásicos, las interleucinas y las quimiocinas, que estimulan la adherencia de los leucocitos y dirigen su movimiento (quimiotaxis).

Sus propiedades generales son las siguientes:

  • Las citocinas son producidas durante las respuestas inmunitaria e inflamatoria , y la secreción de estos mediadores es transitoria y está fuertemente regulada.
  • Muchos tipos celulares producen citocinas.
  • Las proteínas son pleiotrópicas porque pueden actuar sobre diferentes tipos celulares.
  • Los efectos de las citocinas son redundantes, y estas proteínas pueden influir en la síntesis o la acción de otras citocinas.
  • Las citocinas son multifuncionales en el sentido de que una citocina individual puede dar lugar a acciones reguladoras positivas y negativas.
  • Las citocinas llevan a cabo sus efectos al unirse a receptores específicos en las células diana.

Las podemos agrupar en cinco grupos en función de sus acciones o células diana:

  1. Citocinas que regulan las funciones de los linfocitos: tales como activación, crecimiento y diferenciación (IL-2 que estimula la proliferación y factor transformador del crecimiento beta , que inhibe el crecimiento de los linfocitos).
  2. Citocinas involucradas en la inmunidad innata: es decir, en la respuesta primaria a los estímulos nocivos. Incluyen las dos citocinas inflamatorias principales, TNF e IL-1.
  3. Citocinas que activan a las células inflamatorias (especialmente a los macrófagos) durante las respuestas de inmunidad celular: tales como el interferón gamma (IFN-gamma) e IL-12.
  4. Quimiocinas: con actividad quimiotáctica para diversos leucocitos.
  5. Citocinas que estimulan la hematopoyesis, tales como el factor estimulante de colonias de granulocitos-monocitos (GM-CSF) e IL-3.

QUIMIOCININAS

Las quimiocininas son una superfamilia de proteínas pequeñas que actúan, como activadores y factores quimiotácticos para tipos específicos de leucocitos. Son expresadas por una amplia gama de tipos celulares.

ÓXIDO NÍTRICO

También conocido como factor de relajación derivado del endotelio, el óxido nítrico actúa de forma paracrina, causa vasodilatación, inhibe la agregación y adhesión plaquetarias y puede actuar como radical libre, con citotoxicidad para ciertos microorganismos, células tumorales y para las células de otros tejidos. El óxido nítrico se sintetiza a partir de la arginina, el oxígeno molecular, el NADPH y otros cofactores, por acción de la enzima óxido nítrico sintasa.

El NO desempeña un papel importante en los componentes vasculares y celular de las respuestas inflamatorias. Su producción es un mecanismo compensatorio endógeno que reduce las respuestas inflamatorias.

El NO y sus derivados son microbicidas y así el NO también es un mediador de la defensa del huésped contra la infección.

RADICALES LIBRES DERIVADOS DEL OXÍGENO

Los radicales libres derivados del oxígeno son metabolitos que son liberados al medio extracelular por los leucocitos, tras la exposición a agentes quimiotácticos, inmunocomplejos o estimulación fagocitaria.

La liberación de niveles bajos puede aumentar la expresión de quimiocinas, citocinas y moléculas de adhesión de leucocito al endotelio, amplificando la cascada que suscita la respuesta inflamatoria. A niveles superiores, su efecto es dañino para el huésped. Están implicados en las siguientes respuestas:

- Daño celular endotelial con el resultante aumento de la permeabilidad vascular. - Inactivación de antiproteasas - Agresión a otros tipos celulares (c. prarenquimatosas, hematíes.)

NEUROPÉPTIDOS

De forma análoga a las aminas vasoactivas, los neuropéptidos pueden desencadenar la respuesta inflamatoria; estos neuropéptidos son proteínas pequeñas que, como la sustancia P, se encargan de la transmisión de señales dolorosas, la regulación de la presión arterial, la estimulación de la secreción en células inmunitarias y endocrinas y de la permeabilidad vascular.

Las fibras nerviosas que segregan neuropéptidos son especialmente abundantes en el pulmón y el aparato digestivo.

RESUMEN DE LOS MEDIADORES QUÍMICOS DE LA INFLAMACIÓN AGUDA

La regulación de la vasodilatación se debe fundamentalmente a las prostaglandinas PGI2 y TXA2 y al NO, mientras que el aumento de la permeabilidad vascular parece mediado por la vía de la histamina, las anafilatoxinas (C3a y C5a), las cininas, PAF y los leucotrienos C, D, y E. La quimiotaxis depende en gran medida de C5a, LTB4 y quimiocinas. Las citocinas y las prostaglandinas también participan activamente en la activación de los leucocitos y el endotelio, así como en la producción de las manifestaciones sistémicas de la inflamación aguda. Por último, la lesión hística puede atribuirse en gran medida a los efectos del NO, los radicales libres derivados del oxígeno y las enzimas lisosómicas de los leucocitos.

PATRONES MORFOLÓGICOS EN LA INFLAMACIÓN AGUDA

Las respuestas inflamatorias presentan características que indican su posible causa y que dan lugar a patrones morfológicos característicos:

  • La inflamación serosa cursa con un ligero incremento de la permeabilidad vascular. Se caracteriza por la acumulación de líquido con muchas proteínas que, cuando ocurre en las cavidades peritoneal, pleural o pericárdica, se denomina derrame, pero que también puede aparecer en cualquier otra localización (p.ej. las ampollas cutáneas por quemaduras).
  • La inflamación fibrinosa se produce cuando la lesión da lugar a un incremento más marcado de la permeabilidad vascular. El exudado contiene grandes cantidades de fibrinógeno, que es convertido en fibrina debido a la activación del sistema de la coagulación.
  • La inflamación supurativa o purulenta se caracteriza por la producción de un exudado purulento o pus, constituido por leucocitos y células necróticas. Un absceso es una colección localizada de tejido inflamatorio purulento que se acompaña de necrosis por licuefacción. El empiema define un acúmulo purulento en una cavidad, mientras que un flemón se refiere al acúmulo en un tejido blando.

Las úlceras son erosiones locales de superficies epiteliales por la alteración del tejido necrótico inflamado.

EVOLUCIÓN DE LA INFLAMACIÓN AGUDA

El proceso de la inflamación aguda se puede alterar por la naturaleza e intensidad de la lesión, por la localización y el tejido afectado, y por la respuesta del huésped, aunque generalmente el proceso tiene alguna de las siguientes cuatro formas de evolución:

  1. Resolución completa, con regeneración de las células originales y restablecimiento a la normalidad de la zona en la que se produjo la inflamación aguda.En estos casos , la destrucción tisular ha sido escasa y las células del tejido afectado tienen la capacidad de regenerarse. Este proceso implica , una recuperación de la permeabilidad vascular normal, así como la eliminación del infiltrado leucocitario y de agentes extraños que habían provocado el proceso inflamatorio.
  2. Formación de absceso, especialmente en las infecciones producidas por microorganismos piógenos.
  3. Curación mediante sustitución por tejido conjuntivo (fibrosis) y cicatrización, ocurre cuando ha habido una gran destrucción tisular ,cuando los tejidos sobre los que se ha producido la inflamación no tienen la capacidad de regenerarse o cuando existe un abundante exudado de fibrina.
  4. Evolución hacia inflamación crónica, debido a la persistencia del agente causante de la inflamación o por alguna interferencia en el proceso de resolución normal que no permita que se produzca una resolución completa.

FACTORES QUE MODIFICAN LA REACCIÓN INFLAMATORIA

Es imposible determinar con frecuencia la causa de la inflamación a partir del estudio morfológico. La reacción inflamatoria se altera dependiendo del agente causal y de la capacidad de respuesta del huésped.

FACTORES RELACIONADOS CON EL AGENTE CAUSAL

El agente causal de la inflamación origina una reacción más o menos grave dependiendo de: la cantidad, penetrancia, resistencia a la neutralización, potencial patógeno, duración y persistencia .

FACTORES RELACIONADOS CON EL HUÉSPED

La capacidad de reacción varía de un sujeto a otro , dependiendo entre otros de:

  1. EDAD: Las inflamaciones son más graves en niños y en ancianos.
  2. ESTADO DE NUTRICIÓN: Las deficiencias nutricionales producen hipoproteinemias.
  3. TRASTORNOS HEMATOLÓGICOS: Muchas enfermedades hematológicas, especialmente las que afectan al número y calidad de las células de la sangre modifican la reacción inflamatoria.
  4. ALTERACIONES DE LA INMUNIDAD: Todas las alteraciones de la reacción inmunológica, se relacionan con un agravamiento y aumento de la incidencia de las inflamaciones.
  5. ENFERMEDADES GENERALES SUBYACENTES: Favorecen la aparición de inflamaciones y el retraso en su curación. Por ejemplo, la diabetes.
  6. RIEGO SANGUÍNEO: La ausencia de vasos o la isquemia del foco , facilitan la necrosis y destrucción de la zona inflamada, además de la cronificación del proceso.

EFECTOS SISTÉMICOS DE LA INFLAMACIÓN

Las manifestaciones sistémicas de la inflamación aguda constituyen una gama de respuestas endocrinas, autónomas y conductuales como las siguientes:

Endocrinas y metabólicas: secreción de proteínas de fase aguda por el hígado.

Autónomas: una redirección del flujo sanguíneo desde el lecho cutáneo hasta los lechos vasculares profundos , con objeto de minimizar las pérdidas de calor a través de la piel , incrementar la frecuencia del pulso y la presión arterial, y disminuir la sudación

Conductuales : tiritona, escalofríos, anorexia, somnolencia y malestar.

Otras manifestaciones importantes son las siguientes:

Fiebre

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal por encima de lo que se considera normal (más de 37ºC). La fiebre actúa como respuesta adaptativa que ayuda al cuerpo a combatir los organismos que causan enfermedades y surge en respuesta a unas sustancias llamadas pirógenos que se derivan de bacterias o virus que invaden el cuerpo, o que son producidas por las propias células. El termostato del cuerpo humano es el hipotálamo (una región del cerebro). La IL-1 y el TNF interactúan con los receptores vasculares en los centros termorreguladores del hipotálamo, induciendo la producción local de prostaglandina E2, que da lugar a estimulación nerviosa simpática, vasoconstricción de los vasos cutáneos y fiebre.

- Funciones de la fiebre:

Establecer una temperatura corporal no adecuada para el desarrollo de bacterias y virus. Estos microorganismos están adaptados a vivir a una temperatura de 37ºC. Elevando dicha temperatura el organismo consigue inhibir su crecimiento.

Crear una temperatura más adecuada para el desarrollo de anticuerpos. Los glóbulos blancos aumentan al aumentar la fiebre.

Aumentar el bombeo sanguíneo a la zona infectada, con lo que se produce un aporte mayor de glóbulos blancos (leucocitos) que tendrán como función eliminar los microorganismos.

En las infecciones este aumento de la temperatura corporal se relaciona normalmente con la activación del sistema inmune, haciendo que nuestro cuerpo dificulte la replicación tanto de los virus como de las bacterias sensibles a la temperatura, y proporcionándole de este modo cierta ventaja.

Leucocitosis

Aumento del número de leucocitos en la sangre, más de 10.000/mm3.

  • Neutrofilia (Aumento del número de neutrófilos en la sangre, más del 70% respecto a los valores normales).
  • Eosinofilia (Aumento del número de eosinófilos en la sangre, más del 4% respecto a los valores normales).

RESUMEN DE LOS EFECTOS DE LA INFLAMACIÓN Y SUS MEDIADORES PRINCIPALES

  • Vasodilatación
Prostaglandinas y óxido nítrico.
  • Aumento de la permeabilidad vascular
Aminas vasoactivas (histamina y serotonina).
C3a y C5a (por inducción de la liberación de aminas vasoactivas).
Bradicinina.
Leucotrienos C4, D4, E4.
Factor activador de las plaquetas.
  • Quimiotaxis, activación leucocítica
C5a
Leucotrieno B4
Productos bacterianos
Quimiocinas (p.ej., interleucina 8, IL-8)
  • Fiebre
IL-1, IL-6, factor de necrosis tumoral (TNF)
Prostaglandinas E2.
  • Dolor
Prostaglandinas
Bradicinina
  • Lesión hística
Enzimas lisosómicas de neutrófilos y macrófagos.
Metabolitos de oxígeno.
Óxido nítrico

Bibliografía

  1. The Healing Hand: Man and Wound in the Ancient World (Commonwealth Fund Publications). Guido Majno. Harvard University Press, 1991
  2. Patología Estructural y funcional. Robbins. Ed. Mc-Graw-Hill Interamericana. 6ª Edición.
  3. Patología Humana. Robbins. Ed. Elservier. 7ª Edición. 2004
  4. Texto y atlas de anatomía patológica . Alan Stevens. James Lowe. Ed. Doyma. 3º edición. 2006 ISBN 84-8174-135-3.
  5. Netter. Anatomía Patológica. Buja, L.M. Ed. Elsevier-Masson. 1º edición. 2006. ISBN 84-4581-563-2.
  6. YouTube - Proceso inflamatorio por Anselo Herrera
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