Hamangioma capilar

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Hamangioma capilar

Difíciles de diferenciar con certeza de las malformaciones y los hamartomas, los hemangiomas (angiomas) son localizados con más frecuencia; sin embargo, algunos de ellos afectan a grandes segmentos del cuerpo, por ejemplo a toda una extremidad (lo que se conoce como angiomatosis). La mayoría son lesiones superficiales, con frecuencia en la cabeza o en el cuello, pero que también pueden tener una localización interna, casi la tercera parte de ellos en el hígado. La transformación maligna es rara o inexistente.

Los hemangiomas son el 7% de todos los tumores benignos durante la lactancia y niñez. La mayoría existen desde el nacimiento, y crecen conforme lo hace el niño. Si bien, muchas lesiones capilares regresan súbitamente al llegar a la pubertad o antes. Existen varias formas histológicas y clínicas.

El hemangioma capilar es el tumor vascular de mayor tamaño. Más frecuente en la piel, tejidos subcutáneos y mucosas de boca y labios aunque también aparecen en hígado, bazo y riñones. El hemangioma juvenil (tipo fresa) de la piel de los recién nacidos es muy común, pueden tener carácter múltiple, crece rápidamente en los primeros meses, comienza a desvanecerse entre los 1 y 3 años para regresar a los 7 en el 75% a 90% de los casos. Es de tamaño variable (milímetros a centímetros de diámetro). Desde rojos a azules. A nivel de la superficie de la piel o ligeramente sobreelevados, con un epitelio de recubrimiento intacto. A veces, pueden presentarse pedunculados. Histológicamente, suelen ser agregados lobulados no encapsulados de capilares íntimamente empacados con paredes finas, usualmente llenos de sangre y tapizados por un endotelio plano, separado por estroma escasa de tejido conjuntivo. Las luces pueden presentarse parciales o íntegramente trombosadas y organizadas. La rotura de los vasos origina cicatrización explicando la presencia de hemosiderina.