Carcinoma de Células Acinares

De MisApuntes
This revision has been recently reviewed from this computer!
   
   Thank you for your review (★)   
star1-0star2-0star3-0star4-0star5-0
Saltar a: navegación, buscar

Anexo al Tema 27.- Carcinoma de células acinares

Contenido

Definición

El carcinoma de células acinares es un tipo de adenocarcinoma; un tumor maligno de las glándulas salivales, formado por células acinares claras que describen un patrón sólido o folicular, con escaso estroma visible. Las células acinares pueden ser mucosas, serosas o ambas. A veces son bilaterales y multicéntricas.

Sinónimos

El carcinoma de células acinares también es conocido como:

  • Carcinoma de células acínicas
  • Adenocarcinoma de cc acínicas.
  • CCA

Epidemiología

La patología tumoral de las glándulas salivales representa el 3% de todas las neoplasias de cabeza y cuello. Los adenocarcinomas suponen el 10% de todas las neoplasias de las glándulas salivares, y son el segundo tumor maligno más frecuente de las glándulas salivares después del carcinoma mucoepidermoide.

El carcinoma de células acinares es la tercera neoplasia más frecuente de las glándulas salivales, después del carcinoma adenoide quístico y del carcinoma mucoepidermoide. Supone el 17% de los tumores malignos primarios de las glándulas salivares y casi el 6% de todas las neoplasias de las glándulas salivares, siendo considerada una neoplasia de bajo grado de malignidad.

Un 3% de casos son bilaterales.

Hay un predominio en las mujeres, con un ratio mujer/hombre de 3 a 2, sin embargo, puede aparecer a cualquier edad, ya que se han descrito casos desde niños a ancianos, pero la mayor evidencia ocurre en la quinta década de la vida (C), con una edad promedio de 44 años (30 a 60). Presenta una tasa de recurrencia entre el 12% y el 35%.

Localizaciones principales

El carcinoma suele afectar a la glándula parótida, siendo raro en otras glándulas mayores y en las glándulas salivales menores. Después del carcinoma mucoepidermoide, se trata del tumor salival maligno más frecuente en la glándula parótida.

La glándula parótida es el lugar de origen de más del 80% de los carcinomas de células acinares; el 15% son de localización intraoral (fig. 10-3 5). A diferencia de la mayoría de los tumores salivales orales, que tienden a desarrollarse en el paladar, los escasos carcinomas de células acinares derivados de las glándulas menores orales se localizan generalmente en la mucosa bucal y los labios.

Presentación clínica, sintomatología

La mayoría de los carcinomas de células acinares están bien delimitados y son desplazables. En la glándula parótida algunos presentan fluctuación, ya que pueden contener espacios quísticos. La piel o mucosa que lo recubre permanece intacta.

En el momento de la exploración inicial a mayoría de los tumores son menores de 3 cm. de diámetro raramente producen compresión del nervio facial o parálisis.

En el labio y en la mucosa bucal se detecta visualmente o por palpación una masa submucosa bien delimitada.

Desde el punto de vista clínico, los pacientes presentan típicamente una masa que tiende a agrandarse de forma lenta en la región parótida. Un 33% de los pacientes presentan síntomas de dolor.

RASGOS MACROSCÓPICOS DEL TUMOR

Macroscópicamente suele presentarse como un nódulo solitario, bien definido, encapsulado y de crecimiento lento, siendo excepcional la PF. Puede tener origen multicéntrico y es el tumor que más frecuentemente presenta forma quística.

HISTOPATOLOGÍA

Las células del carcinoma de células acinares se parecen a las unidades secretoras del tejido salival y pueden ser mucosas, serosas o seromucosas. El microscopio muestra células ricas en citoplasma, de contenido ligeramente basófilo. En las formas más frecuentes de carcinoma de células acinares son raros los gránulos de zimógeno. En los raros tumores secretores de zimógeno, los componentes celulares acinares están punteados de gránulos intensamente basófilos. La mayoría de las neoplasias de células acinares elaboran un material más seromucoso, no granular.

Las sustancias mucosas se tiñen con ácido peryódico de Schiff (PAS) y son resistentes a la diastasa, lo que indica que no contienen gran cantidad de glucógeno.

Las células acinares se disponen en diversos patrones de crecimiento, que pueden describirse como sólido, microquístico, quístico papilar y folicular. Estos patrones no poseen significado pronóstico. En el tipo sólido existen finos tabiques capilares que dividen las láminas de células acinares en lobulillos poco definidos. Este mismo patrón se observa en la variante microquística, aunque con microquistes diseminados, de tamaño variable. En la forma quística papilar se observan grandes espacios quísticos y grandes proyecciones papilares de configuración sólida y microquística acinar, protruyendo en los espacios quísticos. Un hallazgo característico en los focos microquísticos y papilares son células acinares que producen un patrón arrosariado o en tachuela al revestir espacios quísticos. El estroma del carcinoma de células acinares es muy escaso. El borde externo del tumor es lobulado, está relativamente bien delimitado y, a veces, puede estar parcialmente encapsulado. A menudo se observa tejido linfoide con centros germinales alrededor de la periferia, que puede representar tejido linfoide parotídeo residual o una reacción linfoide frente al propio tumor.

DIAGNOSTICO DIFERENCIAL

Desde las primeras referencias se ha tratado de encontrar un protocolo diagnóstico más ajustado a la realidad biológica del tumor, así en la actualidad contamos con:

  • Pruebas de imagen: tomografía axial computerizada y ecografía.
  • La PAAF (punción aspiración con aguja fina) además de ser una prueba relativamente poco agresiva, obtiene una alta fiabilidad diagnóstica en un intervalo de tiempo muy corto, pudiendo dar el diagnóstico en menos de una hora, con lo que se disminuye notablemente el tiempo de espera quirúrgico y se evita la angustia de los pacientes.

Es capaz de diagnosticar correctamente la existencia de un tumor de glándula salival en el 93% de los casos, definir que corresponde a una neoplasia maligna en el 83% de los casos, y llegar al diagnóstico específico de CCA en el 68%.

  • En todos los casos, el diagnóstico diferencial citológico debe plantearse con la citología de una glándula salival normal o hiperplásica, debido a que la celularidad acinar monótona de los CCA bien diferenciados, es muy semejante a la celularidad acinar normal. La diferencia estriba en que las células de glándula salival normal se disponen entremezcladas con células del epitelio ductal y tejido adiposo.

En la sialoadenosis, añade mayor dificultad el hecho de la extrema fragilidad citoplásmica de las células acinares en ambas lesiones, haciendo que el fondo de las extensiones muestre numerosos núcleos desnudos en un fondo proteináceo espumoso.

Los CCA con predominio de células de apariencia oncocítica plantean problemas de diagnóstico diferencial con los oncocitomas. En estas ocasiones, se debe prestar mayor atención a los detalles celulares, sabiendo que las células de los oncocitomas poseen citoplasmas más amplios, mejor delimitados, más densos y granulares; los núcleos suelen ser más atípicos, con nucleolos más evidentes que en el CCA. Además, en el oncocitoma no son tan frecuentes los núcleos desnudos.

El Tumor de Warthin con nulo o escaso componente linfoide puede, asimismo, plantear dificultades diagnósticas con el CCA, sabido que este tumor también posee placas de células oncocíticas, y los núcleos desnudos del CCA pueden simular linfocitos maduros. Por el contrario, existe un subtipo de CCA, denominado “con estroma linfoide” que puede, del mismo modo, plantear problemas de diagnóstico diferencial al simular la metástasis de un ganglio intraparotídeo.

Otra posible fuente de error, en nuestra experiencia, es la interpretación de las células claras del CCA como células mucosecretoras, lo que puede llevar al diagnóstico erróneo de un carcinoma mucoepidermoide de bajo grado. Del mismo modo, podrían plantear problemas en la diferenciación de un CCA con tumores metastásicos (como sería el caso de carcinoma renal de células claras, o el carcinoma folicular tiroideo de células claras). En estos casos, es de gran importancia una adecuada información clínica.

Estas 2 primeras técnicas son las más aceptadas, pero aparte contamos con:

  • Los marcadores inmunohistoquímicos de proliferación – p53, Ki67-
  • Microscopía electrónica.
  • La cuantificación de ADN por citometría de flujo e imagen: Revisando la literatura médica encontramos que la mayoría de carcinomas de células acinares mostraban una ploidía normal (2c) o casi normal, con escasa o nula actividad de fase S, mostrando una buena correlación con la supervivencia, mayor de 15 años tras el diagnóstico. Parece que los casos en los que existe discordancia citometría/supervivencia están más relacionados con factores extrínsecos, como exéresis insuficiente, mal estado general del paciente o enfermedad intercurrente no relacionada.

PERFÍL INMUNOHISTOQUÍMICO

Aunque el perfil inmunológico no sea específico, los carcinomas de células acinares son reactivos para citoqueratina, transferrina, lactoferrina, la alfa 1-antitrypsin, alfa 1-antichy--motripsina, IgA, antigen carcinoembrionario, Leu Ml antigen, cyclooxigenasa-2, el polipéptido intestinal vasoactivo y la amilasa.

Los gránulos zimógenos en el carcinoma de células acinares son a menudo no-reactivos con anti-α-amilasa, una enzima en los gránulos zimógenos de las células acinares serosas normales. La reactividad para el receptor de estrógeno, el receptor de progesterona, y el gen específico prostático ha sido descrita en algunos tumores. Aproximadamente el 10 % de tumores es positiva para la proteína S-l00.

MICROSCOPÍA ELECTRÓNICA

Múltiple, variablemente electrodenso, citoplasma secretor de gránulos caracteriza células de tipo acinar. El número y el tamaño de los gránulos varían. A la intemperie el retículo endoplasmático, numerosas mitocrondrias, y escasas microvellosidades son también típicas. Algunas células contienen vacuolas de variable tamaño y forma. La lámina basal separa los grupos de acinares y ductales células tumorales de los tejidos del estroma. Las células claras microscópicamente son el resultado de cambios de artefacto o dilataciones del retículo endoplasmático rugoso, inclusiones lipídicas, degradación enzimática de glándulas secretoras, y pseudolumina intracitoplasmática.

HISTOGÉNESIS DEL TUMOR

El carcinoma de células acinares se origina como resultado de la proliferación neoplásica y citodiferenciación aberrante de células de reserva o madre pluripontenciales, que normalmente residen en la unión del acini con el conducto intercalado o en las glándulas del conducto intercalado propio de las células de las glándulas salivales maduras. E

Estas células madre son células epiteliales , que son también las precursoras de las propias células acinosas.

CITOGENÉTICA Y MARCADORES GENÉTICOS

  • Citogenética: Estructura múltiple y numerosas anormalidades de estos tumores han sido relatadas pero ninguna de estas alteraciones constantes o específicas pueden ser definidas.

Las pérdidas de cromosoma 6q, la pérdida de Y, y la trisomía 21 han sido relatadas. Un informe reciente de múltiples análisis de un tumor mostró varias anormalidades estructurales, sugiriendo una derivación policlonal.

  • Genética molecular: En el análisis molecular más grande de estos tumores 21 (el 84 %) de 25 tumores estudiados mostró LOH en al menos uno de los 20 loci sobre cromosomas 1,4,5,6 y 17. Las regiones más frecuentemente alteradas fueron detectadas en las regiones de los cromosomas 4p, 5q, 6p y 17p. Los cromosomas 4pl5-l6, 6p25-qter y l7pll mostraron la incidencia más alta de alteraciones.

PRONÓSTICO

El carcinoma de células acinares se comporta como un tumor de bajo grado.

A corto plazo, simula un tumor benigno, ya que no da problemas en los primeros años tras su extirpación quirúrgica. El seguimiento a largo plazo, sin embargo, revela que un 30% pueden recidivar y un 15% metastatizan. La supervivencia a los 5 años tras la cirugía es superior al 80%, pero desciende por debajo del 65% a los 10 años.

Para realizar el pronóstico, el estadio del cáncer en este tumor es un dato mejor que el grado histológico. En una revisión retrospectiva de 90 casos de la clínica Mayo, entre las características de pronóstico precario se mencionaban el dolor, la fijación; infiltración macroscópica; y las características microscópicas de desmoplasia, atipia o actividad mitótica creciente.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Philip Sapp(2005). Patología Oral y Maxilofacial Contemporánea (2ª ed). Elsevier. Madrid, España ISBN 8481747890
Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas